Espiritualidad
El Orden sacerdotal
A. Qué es el sacramento del Orden
1. ¿Qué es el sacramento del Orden?
Es el sacramento por el que se transmite el ministerio que Cristo confió a sus apóstoles, para que la Iglesia continúe su misión. Hace a algunos fieles ministros ordenados —obispos, presbíteros y diáconos— al servicio de todo el pueblo de Dios (sacramentos).
2. ¿De dónde viene el sacerdocio cristiano?
Del único Sacerdote, Jesucristo, que se ofreció a sí mismo en la cruz. En la Última Cena hizo partícipes de su sacerdocio a los apóstoles («haced esto en memoria mía»), y estos lo transmitieron a sus sucesores. Por eso el sacerdote no actúa en nombre propio, sino «en la persona de Cristo»: cuando dice en la Misa «esto es mi Cuerpo» o en la Confesión «yo te absuelvo», ese «mi» y ese «yo» son de Cristo (Redención).
3. ¿Cómo se confiere?
Mediante la imposición de las manos del obispo y una oración consecratoria, como ya se hacía en tiempos de los apóstoles. Imprime «carácter», un sello indeleble: por eso no se repite ni se puede deshacer. Un ordenado lo es para siempre.
B. Los grados y su misión
4. Los tres grados del Orden
- el obispo, que recibe la plenitud del sacramento y es sucesor de los apóstoles.
- el presbítero (sacerdote), colaborador del obispo: predica, celebra la Eucaristía y perdona los pecados.
- el diácono, ordenado «no para el sacerdocio, sino para el servicio» de la liturgia, la palabra y la caridad.
5. ¿Qué diferencia hay entre el sacerdocio común y el ministerial?
Todos los bautizados participan del «sacerdocio común»: pueden ofrecer a Dios su vida, su trabajo, sus alegrías y dolores (Bautismo). El sacerdocio «ministerial» de los ordenados es distinto en esencia, no un simple ascenso de grado: existe para servir al común, haciendo presente a Cristo en los sacramentos. Uno y otro se necesitan: sin fieles, el ministerio no tendría a quién servir; sin sacerdotes, los fieles se quedarían sin Eucaristía y sin absolución.
6. ¿Para qué está el sacerdote?
No para sí mismo, sino para los demás: anunciar el Evangelio, celebrar los sacramentos —sobre todo la Eucaristía y la Confesión— y guiar a la comunidad como pastor.
C. Preguntas frecuentes
7. ¿Por qué los sacerdotes latinos son célibes?
El celibato no viene exigido por la naturaleza del sacerdocio —hay sacerdotes casados en las Iglesias orientales y diáconos permanentes casados—, pero tiene gran sintonía con él: permite entregarse a Dios y a los demás «con corazón indiviso» y anticipa el modo de vivir del cielo. No es una renuncia triste, sino un amor que se elige (castidad, vocación).
8. ¿Por qué solo pueden ordenarse varones?
Porque Jesús eligió como apóstoles solo a hombres, y eso que rompió sin reparos otras costumbres de su época en el trato con las mujeres: hablaba con ellas en público, las tenía entre sus discípulos, y fueron mujeres los primeros testigos de su resurrección. Ni siquiera su Madre recibió el sacerdocio. La Iglesia entiende esa conducta como norma y reconoce que «no está autorizada» a cambiarla. No es cuestión de dignidad, que es la misma en el hombre y la mujer.
9. ¿Qué es la vocación sacerdotal?
Una llamada de Dios, confirmada por la Iglesia, a servir en el sacerdocio. Nadie se lo da a sí mismo ni es un derecho: se recibe como don y como tarea. A todos nos toca algo: rezar por las vocaciones y por los sacerdotes —también por los que flaquean— y ayudar a los que Dios llama (vocación, Iglesia).