Espiritualidad
La Confirmación
A. Qué es la Confirmación
1. ¿Qué es la Confirmación?
Es el sacramento que completa y prolonga el Bautismo comunicando de modo pleno el Espíritu Santo. Junto con el Bautismo y la Eucaristía forma la iniciación cristiana: nacer a la vida de Dios, ser fortalecido en ella y alimentarse de ella.
2. ¿Cómo se administra?
El obispo (o el sacerdote autorizado) unge la frente del confirmando con el santo crisma —aceite perfumado— imponiendo la mano y diciendo: «Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo».
3. ¿Qué relación tiene con Pentecostés?
Es como el Pentecostés personal de cada cristiano. Los apóstoles, antes de recibir el Espíritu, creían en Jesús pero estaban encerrados por miedo; después salieron a predicar a la calle sin miedo a nada. Esa misma fuerza es la que se recibe en la Confirmación (Espíritu Santo).
B. Qué recibe el confirmado
4. Efectos de la Confirmación
- aumenta la gracia bautismal y arraiga más hondo la filiación divina.
- une más estrechamente a la Iglesia.
- comunica con abundancia los siete dones del Espíritu Santo.
- da una fuerza especial para difundir y defender la fe con la palabra y las obras.
5. ¿También deja un «carácter»?
Sí, como el Bautismo y el Orden: una marca espiritual indeleble, señal de que Cristo ha sellado al cristiano con su Espíritu. Por eso se recibe una sola vez en la vida.
6. ¿Se puede ser buen cristiano sin confirmarse?
El Bautismo ya da la vida de Dios, pero la Confirmación no es un extra para especialmente piadosos: está pensada para todos. Renunciar a ella es dejar la iniciación cristiana a medias y privarse de una fuerza que Dios quiere dar. Sería como tener un buen equipamiento de montaña y dejar el abrigo en casa: se puede caminar, pero peor preparado.
C. Un cristiano adulto en la fe
7. ¿A qué compromete la Confirmación?
A vivir la fe con madurez y a ser testigo de Cristo. Un confirmado participa de la misión evangelizadora de la Iglesia sin necesidad de mandato especial, al menos en su entorno: familia, amigos, trabajo (testimonio cristiano). No es la "graduación" que cierra la etapa religiosa —como a veces se vive—, sino el envío que la abre.
8. ¿Qué fuerza da frente al ambiente actual?
Fortaleza para no esconder la fe ni dejarse arrastrar por la indiferencia o la hostilidad hacia lo cristiano. El Espíritu Santo da audacia serena: proponer el Evangelio con naturalidad, sin miedo y sin imposición.