Espiritualidad
El testimonio cristiano
A. La Buena Noticia y su anuncio
1. ¿Qué significa «Evangelio»?
«Buena Noticia»: que en Jesucristo se ha hecho presente el Reino de Dios y la salvación (Jesús). Y las buenas noticias no se archivan: se cuentan. Los Evangelios no presentan a un personaje del pasado; en ellos Cristo está vivo, y por eso su anuncio sigue siendo actual.
2. ¿A quién le toca dar testimonio de Cristo?
A todo cristiano, por el Bautismo y la Confirmación. No es tarea exclusiva de sacerdotes o especialistas: el panadero cristiano, la enfermera, el estudiante, la abuela, cada uno en su sitio. Precisamente llegan a donde ningún sacerdote llega: la oficina, el vestuario del gimnasio, la cena de amigos.
3. ¿Qué pesa más, el ejemplo o las palabras?
Las dos cosas son necesarias, pero «el testimonio tiene prioridad». Nadie compra un producto a quien no lo usa. El cristiano solo resulta convincente si su vida transmite el amor y la alegría de los que habla; la palabra ilumina lo que la vida ya está mostrando.
B. Testimonio con la vida
4. ¿En qué se nota el testimonio de un cristiano?
En cosas muy visibles y nada "religiosas" a primera vista:
- el trabajo bien hecho y la palabra cumplida.
- la sinceridad, también cuando cuesta.
- el buen humor y la serenidad en los contratiempos.
- saber perdonar y no hablar mal de nadie.
- la caridad concreta con quien lo pasa mal.
5. ¿Qué es el apostolado de la amistad?
Dar a conocer a Cristo a través de la amistad verdadera: querer de veras el bien del otro, acompañarlo, y en ese clima de confianza compartir la fe con naturalidad. No es "captar" a nadie ni usar la amistad como táctica comercial: es que la amistad auténtica desea para el amigo lo mejor, y para un cristiano lo mejor tiene nombre propio.
6. ¿Hace falta mucha formación para dar testimonio?
Ayuda formarse, pero no hace falta ser teólogo. El ciego del Evangelio no supo responder a las preguntas de los fariseos y respondió lo único que sabía: «solo sé que yo era ciego y ahora veo». Basta hablar de Cristo con sencillez, desde la propia experiencia. Lo decisivo no es la elocuencia, sino la autenticidad.
C. Evangelizar hoy
7. ¿Cómo hablar de la fe sin resultar invasivo?
Con respeto a la libertad de cada uno: se propone, no se impone. Elegir el momento, escuchar más que sermonear, aceptar el ritmo del otro y no convertir cada conversación en un debate a ganar. Evangelizar es ofrecer un regalo, y los regalos no se lanzan a la cara.
8. ¿Y en un ambiente indiferente u hostil?
Con serenidad y sin complejos: vivir con naturalidad como cristiano allí donde uno está, sin doble vida y sin buscar enfrentamientos. La Confirmación da fuerza exactamente para esto.
9. ¿De dónde saca fuerzas el que evangeliza?
De la vida interior. «El apostolado es la superabundancia de la vida interior»: quien trata a Dios en la oración y los sacramentos tiene algo que dar; es la diferencia entre un canal con agua y una tubería vacía. Sin ese trato, el testimonio se seca; con él, se desborda casi sin darse cuenta (santidad).