Espiritualidad
El Espíritu Santo
A. Quién es el Espíritu Santo
1. ¿Quién es el Espíritu Santo?
2. ¿Es una fuerza, una energía, algo parecido a la electricidad?
No. No es un "algo" sino Alguien. Se le puede querer, escuchar, obedecer, incluso entristecer, como dice san Pablo. Es el Amor personal que une al Padre y al Hijo, y que nos ha sido dado. Con una fuerza impersonal no se puede hablar; con el Espíritu Santo, sí.
3. Los nombres del Espíritu Santo
La Escritura lo nombra de muchos modos y cada nombre descubre algo suyo:
- «Don», porque el Padre y el Hijo nos lo dan y viene a habitar en nuestros corazones.
- «Paráclito», es decir, Consolador y Abogado: el que nos defiende y acompaña.
- «Espíritu de Verdad», porque nos enseña todo lo que Cristo reveló y mantiene a la Iglesia en la verdad.
4. ¿Con qué símbolos se le representa?
La liturgia usa varios:
- el agua viva que sacia la sed de los bautizados.
- el fuego, que transforma cuanto toca.
- la unción con óleo, signo de la Confirmación.
- la paloma que descendió sobre Cristo en su bautismo.
- el viento y el aliento, con que Jesús lo comunicó a los apóstoles.
5. ¿Es una manera de hablar decir que Dios es Padre, Hijo y Espíritu?
No. No son tres nombres del mismo, ni tres máscaras. Son tres Personas distintas y un solo Dios. Lo sabemos porque el propio Jesús habló del Padre que lo envía y del Espíritu que Él y el Padre nos dan (Trinidad).
B. Su venida: Pentecostés
6. ¿Qué pasó en Pentecostés?
Cincuenta días después de la Pascua, el Espíritu Santo descendió sobre la Virgen María y los apóstoles reunidos, con signos de viento y fuego. El cambio fue inmediato y visible: los mismos hombres que días antes se escondían por miedo salieron a predicar a Cristo en plena calle, y aquel día se bautizaron unas tres mil personas. Ese día quedó públicamente inaugurada la vida de la Iglesia.
7. ¿El Espíritu Santo actuaba antes de Pentecostés?
Sí, desde siempre. Colabora con el Padre y el Hijo desde la creación, habló por los profetas del Antiguo Testamento y formó la humanidad de Jesús en el seno de María (Encarnación). En Pentecostés no "estrenó" su trabajo: se reveló y fue dado en plenitud para quedarse siempre en la Iglesia.
8. ¿Por qué convenía que Jesús se fuera para que viniera el Espíritu?
Porque la misión del Hijo y la del Espíritu son inseparables; los Padres de la Iglesia las llamaban «las dos manos de Dios». Jesús, subido al cielo, nos envía su Espíritu para hacer presente su obra en todo tiempo y lugar. Así Cristo no queda en el pasado, como un personaje de museo: sigue actuando hoy en la Iglesia por medio de su Espíritu.
C. Su acción en la Iglesia
9. ¿Por qué se dice que el Espíritu Santo es «el alma de la Iglesia»?
Porque hace en ella algo parecido a lo que el alma hace en el cuerpo: la vivifica, la impulsa a la misión y la unifica en el amor. Es una comparación: el Espíritu no se "encarna" en la Iglesia, pero la habita y la sostiene. Explica, de paso, algo que asombra a los historiadores: que una institución con dos mil años, llena de hombres con defectos, siga viva y siga santificando.
10. ¿Cómo actúa principalmente?
Sobre todo por los sacramentos: en ellos Cristo comunica su Espíritu y nos da la gracia. También conserva íntegra la fe, asiste a los pastores y reparte carismas, dones concedidos a cada persona para el bien de todos.
11. ¿Qué son los dones del Espíritu Santo?
Son siete disposiciones que hacen al alma dócil a Dios: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. No son premios extraordinarios para unos pocos, sino ayudas ordinarias para pensar, querer y obrar como hijos de Dios.
D. En la vida de cada cristiano
12. ¿Cómo actúa el Espíritu Santo en mi vida?
Es «el Maestro interior» que habla en el corazón: descubre los misterios de Dios, ayuda a distinguir lo que le agrada y da fuerza para hacerlo. Nos enseña incluso a rezar cuando no sabemos cómo, y nos permite llamar a Dios «Padre» (filiación divina). Muchas buenas ideas que parecen ocurrencias propias —pedir perdón, visitar a un enfermo, callar a tiempo— son mociones suyas.
13. ¿Cómo se recibe y cómo se pierde?
14. ¿Cómo tratar al Espíritu Santo en el día a día?
Con trato sencillo, como se trata a quien vive en casa:
- pedirle luz antes de decidir, sobre todo en lo importante.
- invocarlo en las tentaciones y en los momentos de desánimo.
- hacer caso a sus inspiraciones, sin regatear.
- darle gracias.