Saltar al contenido principal
ideasrápidas
  • Inicio
  • Buscar
  • Confesión
Espiritualidad

La Revelación

Guardar
Marcar como leído

En este artículo

A. Por qué Dios se revela

1. ¿Qué es la Revelación?

Es la iniciativa por la que Dios sale de su misterio y se da a conocer a los hombres. No se limita a enviar información sobre sí mismo: viene Él mismo a nuestro encuentro, sobre todo enviando a su Hijo y dándonos su Espíritu.

2. ¿No basta con la razón para conocer a Dios?

La razón llega hasta cierto punto: puede saber que Dios existe a partir del mundo y de nosotros mismos (Dios). Pero es como conocer a un autor solo por sus obras: de un cuadro se deduce que hubo pintor, y hasta algo de su talento, pero no si tiene hijos o cómo se llama. Quién es Dios por dentro —que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, y que nos ama como hijos— solo lo sabemos porque Él quiso contárnoslo.

3. ¿Para qué se revela Dios?

No para satisfacer nuestra curiosidad, sino por amor: quiere tratarnos como amigos e hijos y ofrecernos vivir en comunión con Él. La Revelación responde al anhelo más hondo del corazón humano (sentido de la vida): «ni ojo vio, ni oído oyó… lo que Dios ha preparado para los que le aman».

B. Una historia, no una teoría

4. ¿Cómo se fue desarrollando la Revelación?

Dios no lo dijo todo de golpe, sino gradualmente, como se educa a un hijo. No entregó una lista de ideas: intervino en la historia con hechos y palabras que se iluminan mutuamente. Son etapas reales:
  • la alianza con Noé, tras el diluvio.
  • la llamada de Abraham, padre de los creyentes.
  • la liberación de Egipto y la alianza del Sinaí, donde formó a su pueblo.
  • los profetas, que mantuvieron viva la esperanza del Salvador.
A todo esto se le llama «historia de la salvación» (Antiguo Testamento).

5. ¿Dónde culmina esa historia?

En la Encarnación. Dios ya no habla por enviados: entra Él mismo en la historia haciéndose hombre. Jesucristo es la Palabra definitiva de Dios; después de Él no habrá otra revelación mayor. Por eso la Iglesia no espera un "mensaje nuevo", sino comprender cada vez mejor el que ya tiene.

6. ¿Qué nos revela Dios sobre nosotros mismos?

Que no somos fruto de la casualidad. Antes de crear el mundo, Dios nos pensó y nos quiso como hijos suyos en Cristo. Nuestra raíz última está escondida en su amor eterno, y solo conociendo ese misterio se descubre el motivo último de la propia existencia.

C. La respuesta: la fe

7. ¿Cómo se responde a la Revelación?

Con la fe. No es una simple opinión ni una corazonada («creo que mañana lloverá»), sino la adhesión libre y confiada a Dios que se revela. Es fiarse de Él y entregarle la propia vida, como hicieron Abraham y la Virgen María.

8. ¿La fe es obra mía o don de Dios?

Las dos cosas: una luz interior del Espíritu Santo que mueve el corazón, y un acto humano libre que puede acogerla o rechazarla.

9. ¿Y quien nunca ha oído hablar de Cristo?

La acción de Dios no está limitada por las circunstancias. A todos ofrece, al menos en la conciencia, la luz necesaria para buscarle y salvarse. Pero esa relación suele ser confusa y fragmentaria; se aclara y perfecciona cuando se recibe el anuncio del Evangelio y el Bautismo. Por eso la Iglesia es misionera (testimonio cristiano).

Temas relacionados

Humanidad

Dios

¿Cómo conocer a Dios? ¿Qué nos dice la creación sobre Dios? ¿Qué nos dice la Revelación sobre Dios?

Espiritualidad

Fe

¿Es razonable creer? Fe humana, fe sobrenatural. ¿Cómo saber si es Dios quien habla?

Espiritualidad

La Encarnación

El Hijo de Dios se hizo hombre. Qué significa que Jesús sea verdadero Dios y verdadero hombre, y por qué eso lo cambia todo.

Espiritualidad

La Santísima Trinidad

Un solo Dios en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Qué significa, cómo lo sabemos y qué tiene que ver con mi vida.

Espiritualidad

El Espíritu Santo

¿Quién es el Espíritu Santo? La tercera Persona de la Trinidad, cómo actúa en la Iglesia y en el alma, y qué son sus dones.

Espiritualidad

Escritura, Tradición y Magisterio

¿Cómo nos llega hoy lo que Dios reveló? La Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia, y cómo interpretar bien la Biblia.