Espiritualidad

Antiguo Testamento

A. Los comienzos

1. ¿Antes del mundo?

Antes del mundo sólo existía Dios. Dios único en tres personas Padre, Hijo y Espíritu Santo vivían eternamente felices. Y no había nada más, ni estrellas, ni planetas, ni animales, ni ángeles. Nada más. ¿Y qué hacían las tres personas divinas? Podemos decir que su actividad eterna era conocerse y amarse. Intercambiaban ideas y cariño, conversaban.

2. ¿Cómo empezó el mundo?

En el principio creó Dios el cielo y la tierra. La Biblia narra la creación en seis períodos que llama días (es un modo de explicarlo, que nada se opone al big bang). El día séptimo cesó Dios de crear, y más tarde el Señor destinó este día a que fuese santificado y dedicado a Él.

3. ¿Qué creó primero?

Probablemente Dios creó primero a los ángeles, que son seres espirituales de inteligencia y voluntad muy perfectas. Por su entendimiento poderoso conocen la verdad con agilidad y precisión. Por su fuerte voluntad toman decisiones y las cumplen sin fallar.

4. La prueba de los ángeles

- Por su bondad, Dios no se conformó con los dones que les había otorgado. Quiso que los ángeles participaran de la divinidad y encontraran sitio en la familia divina. Y decidió que este gran tesoro no fuera obligatorio sino que lo ganaran en parte con sus méritos superando una prueba. Entonces:
  • Muchos de estos espíritus permanecieron fieles a Dios y fueron premiados con la eterna felicidad de la gloria. Son los ángeles.
  • Pero otros muchos rechazaron a Dios. Despreciaron el amor divino, y prefirieron su propia soberbia, el orgullo de ser independientes del Señor, como si no fueran criaturas. En consecuencia, quedaron apartados de Dios y así surgió el infierno. Son los demonios.

5. ¿Y los hombres?

Dios creó al hombre a su imagen y semejanza infundiéndole un alma espiritual e inmortal. El primer hombre se llamó Adán y Dios le colocó en un lugar delicioso: el paraíso terrenal. Luego creó a la mujer, Eva. Además, el Señor les otorgó una participación de la vida divina -gracia- y otra serie de dones: no existían sufrimientos ni enfermedades, ni muerte; en cambio, reinaba la armonía consigo mismo, con el Creador, entre hombre y mujer, y con la creación.

6. La prueba del hombre

- Como en el caso de los ángeles, el Señor quiso que el hombre aceptara libremente el amor divino y se ganara el cielo superando una prueba. El demonio, envidioso de su felicidad, les tentó, y el hombre desconfió de su Creador, quiso ser como Dios independiente de Él y desobedeció al Señor. Así Adán y Eva perdieron, para sí y para sus descendientes, la santidad inicial y otros dones. La naturaleza humana, sin estar corrompida, quedó herida en sus fuerzas, sometida a la ignorancia, al sufrimiento y a la muerte, e inclinada al pecado. Así para obrar bien hay que esforzarse superando la inclinación al mal. A esta situación en que todos nacemos se le llama pecado original.

7. Promesa de un Salvador

- Adán y Eva quedaron apartados de Dios y expulsados del paraíso, pero Dios no desamparó a los hombres sino que prometió un Salvador (el Mesías), que abrirá de nuevo las puertas del cielo. Luego, el Señor repitió esta promesa a los Patriarcas y Profetas.

8. ¿Los Patriarcas?

Fueron personajes que al frente de su familia destacaron por su fidelidad a Dios, transmitiendo su promesa y cumpliendo la voluntad divina. Destacaron Abrahán y su nieto Jacob, llamado después Israel. Sus descendientes serán el pueblo de Jacob o pueblo de Israel. Dios prometió a Abrahán que le haría cabeza de un gran pueblo y que de su descendencia nacería el Mesías.

9. Moisés

- Jacob y su familia se trasladaron a Egipto, donde se multiplicaron formando un gran pueblo. Entre sus descendientes está Moisés, que elegido por el Señor sacó a Israel de Egipto y lo llevó a la tierra de Canaán prometida por Dios a Abrahán. El Señor guió a su pueblo por el desierto con varios milagros, como el paso del mar Rojo y el maná. Se presentó a Moisés en el monte Sinaí y le entregó los diez mandamientos, estableciendo una alianza con los israelitas. Ellos serán su pueblo y Él será su Dios. Con Moisés, los israelitas toman conciencia de pueblo.

B. Después de Moisés

1. Jueces y Reyes

- El pueblo de Israel no siempre fue fiel al Señor. Sucedía entonces que sus enemigos les dominaban, hasta que arrepentidos acudían de nuevo a Dios que les ayudaba por medio de buenos dirigentes llamados jueces, como Samuel. Luego, fueron gobernados por reyes, primero Saúl, luego David y Salomón. David fue predilecto del Señor.

2. División y cautiverio

- Después, el reino se dividió en dos: Israel (diez tribus) y Judá (dos tribus). Hubo altibajos de fidelidad a Dios, pero más bien se extendió el mal comportamiento y la idolatría. Entonces el Señor permitió que fueran derrotados y deportados.

3. Profetas

- En estos años, el Señor elegía de vez en cuando algunos profetas y los enviaba para que hablaran de su parte al pueblo y le recordaran sus deberes. Por ejemplo, Elías y Eliseo que hicieron muchos milagros. Entre las profecías destacan las que aluden al futuro Mesías, como algunas de Isaías y varios salmos de David.

4. Después del destierro

- Volvieron a Jerusalén, reconstruyeron el Templo, y procuraron ser más fieles a Dios esperando la llegada del Salvador. Algunos reyes extranjeros quisieron imponer la idolatría, y hubo varios episodios de fidelidad al Señor. Los hermanos Macabeos consiguieron defender al pueblo de estas injerencias.

5. Imperio romano

- Después, vinieron los romanos y se hicieron con el control de la zona, respetando las costumbres religiosas. Y llegó el momento de que Jesucristo naciera en Belén. (Continúa en: vida de Cristo). Sobre este tema, pueden descargarse gratis: El Señor de la historia (no es un tratado, sino un relato); si desean comprar el libro, hablen con ijuez@ideasrapidas.org .