Lo feo también puede dejar de atraerte
La lucha moral no termina en resistir siempre con los dientes apretados; también puede educar el gusto.
Al comienzo, evitar una conducta dañina quizá exige esfuerzo continuo. El deseo sigue presentándola como atractiva y el bien parece únicamente una prohibición.
Los hábitos, el entorno y la gracia pueden transformar esa percepción. Cuando experimentas la paz de la sinceridad, la libertad de la sobriedad o la belleza de un amor limpio, aquello que te esclavizaba pierde parte de su brillo.
No todo impulso desaparece ni conviene confiarse. Pero la formación moral incluye alimentar la imaginación con bienes verdaderos, apartar estímulos y crear experiencias positivas de virtud. Dios no quiere solo una obediencia resentida. Puede sanar los afectos para que el corazón reconozca como bello aquello que la razón ya aprendió a elegir.
Idea clave
La educación moral y la gracia pueden transformar los afectos para que el bien resulte más atractivo y el desorden pierda parte de su seducción.
Tu reto para esta idea
Reduce durante una semana un estímulo que embellece un hábito dañino y sustitúyelo por una experiencia concreta del bien contrario.
BASADO EN
Corazón →