«No había lugar en la posada». La pregunta es si lo hay en ti.
En el relato de Navidad hay un detalle que duele: no había sitio para ellos, y Jesús nació en un establo. Es fácil indignarse con los de Belén… hasta que uno se pregunta si en su propia vida hay hueco para Dios, o si también está todo ocupado.
Porque el sitio no es una habitación: es tiempo, atención, un rincón del corazón. Y muchas veces está lleno de prisas, pantallas, preocupaciones. No es que no quede nada; es que no le hemos reservado nada.
Hacerle sitio no pide grandes cosas. Un rato de silencio, una oración corta, un domingo distinto. La Navidad pregunta, con dulzura, si esta vez le dejas entrar.
Idea clave
Jesús sigue buscando sitio; depende de ti si se lo haces en tu vida.
Tu reto para esta idea
Reserva hoy un hueco pequeño solo para Dios: unos minutos de silencio o de oración, sin nada más.