Espiritualidad
La Unción de los enfermos
A. Qué es la Unción de los enfermos
1. ¿Qué es la Unción de los enfermos?
Es el sacramento que Cristo dejó para reconfortar y fortalecer a quien atraviesa una enfermedad grave o la debilidad de la vejez. Lo recomienda ya el apóstol Santiago: «¿Está enfermo alguno? Llame a los presbíteros, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor» (sacramentos).
2. ¿Cómo se administra?
3. ¿Es lo mismo que la «extremaunción»?
Es el mismo sacramento, pero el nombre antiguo daba a entender que era solo para el momento de morir. No es así: está pensado para el enfermo grave, que puede recibirlo cuando la enfermedad comienza a ser seria, no únicamente en la agonía.
B. Qué gracia da
4. ¿Para qué sirve, qué efectos tiene?
Da la gracia del Espíritu Santo para ayudar a la persona entera:
- consuelo, paz y ánimo para afrontar el sufrimiento.
- unión con la Pasión de Cristo, dando sentido al dolor.
- fuerza contra el desaliento y el miedo ante la muerte.
- el perdón de los pecados, si el enfermo no ha podido confesarse.
- la salud del cuerpo, si conviene para su bien espiritual.
5. ¿Cura la enfermedad?
Puede restablecer la salud corporal «si tal es la voluntad de Dios», pero no es su finalidad principal ni funciona como una medicina automática. Lo que siempre da es la salud más honda: la del alma, y la fuerza para vivir la enfermedad con fe y esperanza (esperanza).
6. ¿Qué es el «Viático»?
Es la Comunión que se recibe cuando se está en peligro de muerte: Cristo como alimento para el «paso» a la vida eterna. Junto con la Confesión y la Unción, acompaña al cristiano en el tránsito final (muerte).
C. Preguntas prácticas
7. ¿Quién puede recibirla?
Todo bautizado con uso de razón que se encuentre en peligro por enfermedad grave o por vejez muy avanzada. También antes de una operación importante. No es el «sacramento de los jubilados» ni solo el de los moribundos. Se puede recibir de nuevo si la persona recae o la enfermedad se agrava.
8. ¿Da mala suerte o es señal de que ya no hay esperanza?
Al contrario. Verlo como un mal augurio es una superstición: es una ayuda de Dios, no un anuncio de muerte. Privar a un enfermo de este consuelo, por miedo a asustarlo, puede ser injusto con él. Conviene pedirlo con serenidad y a tiempo, cuando aún puede recibirlo con conciencia.
9. ¿Qué actitud pide a la familia y a quienes cuidan enfermos?