Saltar al contenido principal
ideasrápidas
  • Inicio
  • Buscar
  • Confesión
Espiritualidad

El Padrenuestro

Guardar
Marcar como leído

En este artículo

A. La oración que enseñó Jesús

1. ¿Qué es el Padrenuestro?

Es la oración que el mismo Jesús enseñó cuando sus discípulos le pidieron «enséñanos a orar». Por eso se llama «la Oración del Señor» y es el modelo de toda oración: en ella pedimos, con las palabras justas y en el orden justo, todo lo que se puede desear con rectitud.

2. ¿Por qué empezamos llamando a Dios «Padre»?

Porque esa es la gran novedad que trajo Jesús. Un judío piadoso apenas se atrevía a pronunciar el nombre de Dios; Jesús nos manda llamarle Padre, como un hijo pequeño en casa. Él es Hijo por naturaleza; nosotros, por adopción y gracia (filiación divina). Rezar el Padrenuestro es entrar en esa confianza, con «audacia humilde».

3. ¿Por qué «Padre nuestro» y no «Padre mío»?

Porque la misma filiación que nos une a Dios nos hace hermanos entre nosotros. El «nuestro» nos saca del egoísmo: no se puede rezar de verdad esta oración manteniendo rencores. Hasta quien la reza a solas en su cuarto reza en plural: lleva consigo a toda la Iglesia y a toda la humanidad (caridad).

B. Las siete peticiones

4. El orden de las peticiones ya es una lección

Tras invocar al «Padre que está en el cielo», vienen siete peticiones: las tres primeras miran a Dios (su nombre, su reino, su voluntad); las cuatro siguientes, a nosotros (el pan, el perdón, la tentación, el mal). Nosotros solemos rezar al revés: primero mis urgencias y, si queda tiempo, Dios. Jesús ordena los deseos: primero lo de Dios, y lo nuestro encuentra su sitio.

5. ¿Qué pedimos en las tres primeras?

  • Santificado sea tu nombre: que Dios sea reconocido y tratado como santo, empezando por nuestra propia vida.
  • Venga a nosotros tu reino: que Dios reine ya en nosotros por la gracia y del todo al final de los tiempos.
  • Hágase tu voluntad: no que Dios haga lo que queramos, sino que seamos capaces de hacer lo que Él quiere (Providencia).

6. ¿Y en las cuatro últimas?

  • El pan de cada día: lo necesario para vivir —ni más ni menos: pan de hoy, no despensa para diez años— y, sobre todo, el «pan de vida», la Palabra y la Eucaristía.
  • Perdona… como perdonamos: el perdón de Dios entra en el corazón que perdona.
  • No nos dejes caer en la tentación: fuerza para no ceder al mal.
  • Líbranos del mal: de todo mal y del Maligno, sobre todo del pecado.

C. Rezarlo de verdad

7. ¿Puedo pedir «perdón» si no perdono yo?

Es la única petición con condición: pedimos ser perdonados «como» perdonamos. No es que Dios regatee su misericordia: es que un corazón cerrado por el rencor se vuelve impermeable a ella, como una tierra endurecida no absorbe la lluvia. Perdonar es abrir la puerta al perdón que Dios está deseando dar.

8. El abandono filial

Rezar el Padrenuestro enseña a fiarse de Dios como un niño se fía de su padre: pedirle con confianza —incluso «la luna», decía san Josemaría— y descansar en Él sin angustia. Es la «infancia espiritual»: sabernos hijos pequeños y muy queridos, que dejan en manos del Padre sus preocupaciones (Providencia).

9. ¿Cómo evitar rezarlo de carrerilla?

Rezándolo despacio, deteniéndose en una frase y haciéndola propia. Santa Teresa contaba de personas que llegaron a muy alta contemplación rezando solo el Padrenuestro con calma. No hace falta decir muchas palabras: a veces una sola petición, saboreada, vale por toda la oración.

Temas relacionados

Espiritualidad

Oración

Modos de hacer oración. ¿Cómo orar mejor? Importancia de la oración.

Espiritualidad

Filiación divina

Hijos de Dios. Grados en la filiación divina. Consecuencias.

Humanidad

Caridad

¿Qué es la caridad?, ¿hemos de amar a todos?, ¿cómo ejercitar la caridad?

Espiritualidad

La Eucaristía

El sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo: qué es la presencia real, qué significa transubstanciación y cómo recibir bien la Comunión.

Espiritualidad

Pecados

Características de una ofensa. Tipos de ofensa. Gravedad de los pecados. Consecuencias de los pecados.

Espiritualidad

La Providencia divina

¿Cuida Dios del mundo y de mí? Qué es la Providencia, cómo se concilia con mi libertad y con el mal, y cómo vivir el abandono confiado en Dios.