Espiritualidad
La misericordia de Dios
A. El rostro de un Dios que perdona
1. ¿Qué es la misericordia de Dios?
Es su amor inclinado hacia nuestra miseria para perdonarla y curarla. No es que Dios «pase por alto» el mal fingiendo que no existe: lo toma completamente en serio y, aun así, no deja de amar al pecador.
2. ¿Dónde se ve esa misericordia?
En Jesucristo, «el rostro de la misericordia del Padre». Basta repasar con quién trató: Zaqueo, un recaudador que estafaba; la samaritana, con cinco maridos a la espalda; la mujer sorprendida en adulterio; el buen ladrón; Pedro, que lo negó tres veces. A todos les cambió la vida sin echarles antes la lista de sus culpas. Él mismo lo resumió: «no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores» (Jesús, Evangelios).
3. La mejor imagen: el hijo pródigo
Un hijo pide la herencia en vida —como deseando la muerte del padre—, se marcha, lo malgasta todo y vuelve por hambre, con un discurso preparado. Y el padre no le deja terminarlo: lo ve de lejos (llevaba tiempo oteando el camino), corre, se le echa al cuello y manda hacer fiesta. Dios es así: «compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en misericordia», como repiten los salmos.
B. Más fuerte que el pecado
4. ¿Por qué se dice que «el amor es más fuerte que el pecado»?
Porque en la cruz toda la suciedad del mundo entró en contacto con el infinitamente Puro y, en lugar de contaminarlo, quedó absorbida y transformada por su amor. El mal es real y no se puede ignorar; pero la Redención muestra que la misericordia le pone un límite y lo vence.
5. ¿Se entiende el pecado sin la misericordia?
No del todo. Reconocer la propia miseria sin conocer al Redentor lleva a la desesperación; y hablar de un Dios bueno sin admitir que necesitamos salvación es engañoso. El pecado solo se comprende bien mirándolo desde el Dios que perdona (pecado original).
6. ¿Hay algún pecado que Dios no pueda perdonar?
Ninguno, si hay arrepentimiento. Dios no se cansa de perdonar; somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón. El único límite lo pone quien rechaza esa misericordia y se cierra a ella.
7. Llevo años alejado, ¿tiene sentido volver?
Siempre. No hay pasado que condene el futuro: el buen ladrón arregló su vida en la última hora, y grandes santos fueron antes grandes pecadores, como san Agustín. Para Dios no cuentas por tu historial, sino por ser hijo. El camino de vuelta suele empezar por una buena Confesión, hablada con calma.
C. Acoger y vivir la misericordia
8. ¿Cómo se recibe la misericordia de Dios?
9. ¿Recibir misericordia me obliga a algo?
Sí: a darla. «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia». Quien ha sido perdonado mucho no puede ser duro con los demás; Jesús contó para eso la parábola del siervo sin entrañas, al que se le perdonó una fortuna y ahogó a un compañero por unas monedas (caridad).
10. ¿En qué se concreta ser misericordioso?
En las obras de misericordia de toda la vida:
- con el cuerpo: dar de comer, vestir, visitar al enfermo y al preso, acoger al forastero…
- con el alma: enseñar, aconsejar, consolar, corregir con delicadeza, perdonar las ofensas, tener paciencia con los defectos ajenos.