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La Creación
A. Dios, origen de todo
1. ¿Qué quiere decir que Dios «creó» el mundo?
Que todo lo que existe —lo visible y lo invisible, la materia y el espíritu— depende de Dios, que le da el ser. Crear no es fabricar con materiales previos: es hacer que exista lo que antes no existía, «de la nada». Solo Dios puede hacerlo, porque solo Él es la fuente del ser.
2. ¿Por qué se dice que la creación es obra de la Trinidad?
Porque las tres Personas actúan juntas. Se suele atribuir la creación al Padre (poder), por medio del Hijo (la sabiduría, el Verbo «por quien todo fue hecho») y en el Espíritu Santo (el Amor, «dador de vida»). Todo ha sido creado por amor y con sentido, no por azar (Trinidad).
3. ¿Se puede conocer al Creador con la razón?
En parte sí. La creación es a la vez misterio de fe y verdad accesible a la razón: la grandeza y el orden del mundo llevan a preguntarse por su origen y a entrever a Dios (Dios). Por eso es un buen punto de partida para dialogar con quien no cree y con creyentes de otras religiones.
B. Creación y ciencia
4. ¿Se oponen la creación y la evolución?
No: hablan en planos distintos. La ciencia estudia cómo se desarrollan las cosas dentro del mundo; la fe afirma que ese mundo, y sus mismas leyes, dependen de Dios. La visión cristiana no es inmovilista: la creación es dinámica, «en camino», por eso muchos aspectos de la evolución encajan sin problema (evolucionismo, big bang).
5. ¿Se contradicen la fe y la razón?
No pueden contradecirse, porque ambas vienen de Dios. La misma Razón que creó el mundo es la que ilumina la inteligencia humana. Los conflictos suelen nacer de confundir los ámbitos: pedir a la ciencia respuestas religiosas, o a la fe explicaciones científicas.
6. ¿Debemos leer el Génesis como un reportaje científico?
No. Los relatos de la creación no pretenden explicar el «cómo» material, sino enseñar verdades esenciales: que Dios es el origen de todo, que todo es bueno y que el hombre ocupa un lugar único. Usan imágenes y símbolos para transmitir esa verdad religiosa (Biblia).
C. Para qué fuimos creados
7. ¿Para qué creó Dios el mundo?
«Para su gloria», que no es egoísmo divino: Dios no necesita nada y no crea para ganar algo, sino para comunicar su bondad. Su gloria es que sus criaturas participen de su bien. Como decían los Padres, «la gloria de Dios es el hombre que vive».
8. ¿El mundo material es bueno o hay que desconfiar de él?
Es bueno: «vio Dios que era bueno», repite el Génesis. El cristianismo no desprecia la materia ni el cuerpo; los reconoce como don de Dios. Por eso san Josemaría invitaba a «amar al mundo apasionadamente», descubriendo a Dios en las realidades ordinarias (trabajo, ecologismo).
9. ¿Qué actitud despierta saberme criatura?
Reverencia, adoración y humildad, y sobre todo gratitud: nada de lo que soy y tengo me lo he dado yo. Saberse criatura no humilla, libera: nos descubre hijos de un Padre que sostiene el mundo a cada instante (Providencia, filiación divina).