Espiritualidad
La comunión de los santos
A. Qué significa
1. ¿Qué es la comunión de los santos?
Es una verdad que rezamos en el Credo y que, en el fondo, es la Iglesia misma. Tiene dos sentidos unidos: la comunión en «las cosas santas» (los bienes espirituales que compartimos) y la comunión entre «las personas santas» (todos los miembros de la Iglesia, vivos y difuntos).
2. ¿Qué bienes espirituales compartimos?
- la misma fe, recibida de los apóstoles.
- los sacramentos, sobre todo la Eucaristía, que se llama precisamente «Comunión».
- los carismas que el Espíritu reparte para bien de todos.
- los bienes materiales, socorriendo al necesitado.
- y, sobre todo, la caridad.
3. ¿Por qué importan mis actos a los demás, aunque sean pequeños?
Porque en la Iglesia nadie vive «para sí mismo»: funciona como un cuerpo, donde la salud de un órgano beneficia a todos y su enfermedad daña a todos. El menor acto hecho con caridad repercute en bien del conjunto, y todo pecado lo daña. San Josemaría lo comparaba con una transfusión de sangre: «así viene a ser la Comunión de los Santos para el alma». Uno reza en Madrid y se fortalece un misionero en Japón que no conocerá jamás.
B. Cielo, purgatorio y tierra
4. ¿Quiénes forman esta comunión?
Todos los discípulos de Cristo, en tres «estados»: los que peregrinamos en la tierra, los que se purifican en el purgatorio y los que ya contemplan a Dios en el cielo. La muerte no rompe esta unión: la caridad une a los que están a ambos lados.
5. ¿Los santos del cielo se ocupan de nosotros?
Sí: no nos miran desde la grada, juegan en nuestro equipo. Interceden sin cesar por nosotros ante Dios y su ejemplo anima. Por eso les pedimos ayuda: no los adoramos —solo a Dios—, pero les pedimos que recen por nosotros, exactamente igual que se lo pedimos a un amigo, con la ventaja de que ellos están más cerca de Dios (María).
6. ¿Puedo ayudar a los difuntos?
Sí, y es una gran obra de caridad. La Iglesia reza por ellos y ofrece sufragios —sobre todo la Misa— para que, purificados, lleguen cuanto antes al cielo. Rezar por los difuntos les ayuda a ellos y, a la vez, hace más eficaz su intercesión por nosotros. Nada se pierde.
C. Vivirla
7. ¿Dónde se vive de forma más intensa esta comunión?
En la Santa Misa. En cada Eucaristía «la tierra y el cielo se unen»: estamos en comunión con los cristianos dispersos por el mundo, con los santos del cielo y con los que se purifican. Ninguna Misa es un acto privado: sus gracias alcanzan a toda la Iglesia, aunque la celebre un sacerdote solo en una capilla perdida.
8. Todos los Santos y los Fieles Difuntos
Son dos caras de la misma comunión, en días seguidos: el 1 de noviembre celebramos a los que ya gozan de Dios, muchos de ellos anónimos —quizá nuestros propios abuelos—; el 2 rezamos por los que aún se purifican. Alegrarse con unos y ayudar a otros (tiempos litúrgicos).
9. ¿Cómo se cuida esta unión en el día a día?
Rezando los unos por los otros, viviendo la caridad y la unidad, y pidiendo la intercesión de los santos y de la Virgen. «Reza por mí, y yo rezo por ti»: esa oración mutua es una de las expresiones más sencillas y reales de la comunión de los santos.