A veces quien intenta ayudarte empieza a parecer el obstáculo.
Durante la anorexia, la autora llegó a percibir como enemigos a su familia, sus amigas, el equipo médico y hasta a Dios.
La enfermedad había convertido el cuidado en amenaza porque interfería con la meta que dominaba toda su vida.
Esto puede ocurrir en distintos problemas: la parte herida protege hábitos que la dañan y ofrece razones para aislarse. Que una ayuda te incomode no demuestra por sí solo que sea mala; quizá está tocando precisamente lo que necesita atención.
Tampoco debes obedecer a cualquiera.
Mira quién te quiere bien, qué formación tiene y si respeta tu dignidad. Contrastar tu percepción con varias personas fiables puede abrir una salida cuando ya no ves con claridad.
Idea clave
Una enfermedad puede distorsionar la percepción y convertir el cuidado fiable en aparente amenaza.
Tu reto para esta idea
Cuenta hoy a una persona fiable qué ayuda estás rechazando y escucha su mirada antes de decidir.