Que señalen algo mejorable no significa que hayan rechazado todo lo que eres.
Cuando una corrección toca una inseguridad, puedes oír una sentencia donde solo había una observación. Tu cabeza traduce «esto ha salido mal» por «no valgo» o «ya no confían en mí».
Ayuda separar lo que has hecho de lo que eres. Pregunta qué se señala en concreto, qué efecto tuvo y qué se espera que cambie. Después podrás aceptar lo que sea verdad y dejar con serenidad lo que sea injusto.
Quien te quiere puede incomodarte precisamente porque no te reduce a lo que eres hoy: ve que puedes crecer. Una corrección bien hecha no niega tu valor; cuenta con él. Y hasta una corrección torpe puede traer algo útil.
Idea clave
Te corrigen algo que has hecho, no lo que vales.
Tu reto para esta idea
La próxima vez que te corrijan, antes de defenderte, repite con tus palabras lo que te han dicho y pregunta qué esperan que cambie.