No siempre vas a sentir lo mismo, y eso no es ir mal.
La Iglesia pinta el año de colores: morado para los tiempos de penitencia, verde para lo ordinario, blanco para la fiesta, rojo para el amor y el sacrificio. No todo el año es Pascua ni todo es Cuaresma. Hay estaciones, y cada una tiene su tono.
Tu vida por dentro funciona parecido. Habrá épocas de esfuerzo y sequedad, otras grises y normales, otras de alegría clara. Esperar estar siempre en «modo fiesta» lleva a la frustración; y creer que la etapa gris no vale es un error.
Saberlo da paz. Cuando toque morado, atraviésalo sin dramatizar; cuando llegue el blanco, disfrútalo sin culpa. Ninguna estación dura para siempre, y todas, bien vividas, van formando lo mismo: a ti.
Idea clave
Tu interior pasa por estaciones; ninguna dura siempre y todas cuentan.
Tu reto para esta idea
Reconoce hoy en qué «color» estás (esfuerzo, normalidad, alegría) y vívelo sin exigirte estar en otro.