Lo que hiciste ayer no tiene por qué escribir la última línea.
Hay errores que pesan como una sentencia. Uno se acostumbra a decir: yo soy así, ya lo estropeé, no puedo cambiar, no merezco empezar de nuevo.
Pero el cristianismo habla de perdón real y de gracia real. No niega el pasado ni sus consecuencias, pero abre un camino para levantarse con humildad. Dios no te reduce a tu peor momento. Si vuelves a Él, todavía hay futuro, reparación y vida nueva.
Idea clave
La misericordia de Dios abre futuro sin negar la verdad del pasado.
Tu reto para esta idea
Da hoy un paso de reparación o vuelve a pedir perdón por algo que llevas cargando solo.