Más de lo que parece desde fuera.
Lo que pasa dentro de ti acaba saliendo fuera: en tus decisiones, tus palabras, tus relaciones, tu forma de trabajar y tu manera de amar.
Cuidar la vida interior no es encerrarte en ti mismo. Es ordenar la raíz para vivir mejor hacia fuera, con más libertad, paz y verdad.
También puedes llevar tus emociones a la oración. Dios no te pide una versión artificialmente serena de ti mismo, sino un corazón sincero que aprende a dejarse ordenar.
Idea clave
Tu interior influye en toda tu vida exterior.
Tu reto para esta idea
Dedica hoy unos minutos a observarte por dentro. Sin pantalla y sin prisa.