Emociones
Tu corazón no está roto
A veces no has perdido la luz; solo se ha empañado el cristal.
Hay momentos en que uno se mira por dentro y piensa que ya no hay arreglo. Demasiadas caídas, cansancio, heridas, distracciones o decisiones mal tomadas.
Pero el corazón no se cura a base de desprecio. Muchas veces necesita limpieza, verdad y misericordia. Lo que está cubierto no está perdido; lo apagado puede volver a encenderse.
Dios no mira tu corazón como un caso imposible. Lo mira como alguien que ama y quiere restaurar. Por eso vale la pena volver a Él sin esperar a sentirte digno, fuerte o perfectamente preparado.
Idea clave
Tu corazón puede estar herido o empañado sin estar perdido.
Tu reto para esta idea
Repite hoy en la oración: "Señor, limpia lo que me impide verte".
BASADO EN
Corazón →