Los mártires no son solo cosa de los primeros siglos: hoy probablemente hay más.
Cuando pensamos en mártires, imaginamos el Coliseo y los primeros cristianos. Pero en varios países de hoy hay cristianos que arriesgan la vida por ir a Misa o por no renegar de su fe. Probablemente son más que en los primeros siglos, aunque casi no salgan en las noticias.
Pensar en ellos pone las cosas en su sitio. Para nosotros, ir a Misa supone como mucho madrugar o dejar un plan. Para ellos puede significar jugarse la vida.
No se trata de sentirse culpable, sino de valorar lo que tenemos y de no olvidarlos. Podemos rezar por ellos, informarnos de su situación y vivir con más gratitud la libertad de practicar nuestra fe.
Idea clave
Recordar a los cristianos perseguidos ayuda a valorar la fe que vivimos en libertad.
Tu reto para esta idea
Reza hoy por los cristianos perseguidos y, si puedes, infórmate de la situación en un país concreto.