En cada sagrario hay Alguien esperándote, de verdad.
La fe dice algo tremendo: en la Eucaristía Cristo se queda realmente presente, no como un símbolo ni un recuerdo. Eso significa que en cualquier iglesia con sagrario hay Alguien que te espera, a cualquier hora, tal como estás.
No hace falta hacer nada especial. Entrar, sentarte, estar. Contarle el día, callar, pedir, agradecer. Como con un amigo de verdad, no necesitas palabras brillantes: necesitas presencia.
En un mundo que va a mil, tener un sitio donde Alguien siempre te recibe es un lujo callado. Y lo tienes más cerca de lo que crees.
Idea clave
Cristo te espera realmente presente en el sagrario, a cualquier hora.
Tu reto para esta idea
Entra hoy o esta semana en una iglesia, aunque sean cinco minutos, solo a estar delante del sagrario.