El día de tu confirmación te dieron siete dones. ¿Cuántos has abierto?
La tradición los llama dones del Espíritu Santo y los enumera: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Suena a lista de catecismo, pero son capacidades muy concretas para vivir: ver las cosas como Dios las ve, acertar al decidir, sostenerte cuando cuesta, tratar a Dios como a un Padre y no como a un trámite.
No son un premio para místicos. Los recibiste en el bautismo y de lleno en la confirmación. Lo que pasa es que un don sin usar no se nota, como no se nota un músculo que nunca se entrena.
Y se estrenan de una forma muy simple: pidiéndolos. Consejo antes de una decisión, fortaleza antes de una conversación difícil, entendimiento cuando la fe se te queda opaca. El Espíritu no se hace de rogar; el que se olvida de pedir eres tú.
Idea clave
Los dones del Espíritu no se ganan: se estrenan pidiéndolos.
Tu reto para esta idea
Antes de tu próxima decisión difícil, pide al Espíritu Santo el don de consejo, con esas palabras.