La susceptibilidad parece sensibilidad, pero muchas veces es orgullo herido.
Un comentario sin mala intención y te pasas el día dándole vueltas. No te saludaron como esperabas, no contaron contigo, alguien se rió de algo que dijiste. Todo te sienta mal y acabas sintiéndote atacado casi siempre.
A veces hay heridas reales detrás, y hay que cuidarlas. Pero muchas veces la susceptibilidad es una forma disfrazada de orgullo: estar demasiado pendiente de cómo me tratan, de qué piensan de mí, de si me dan el lugar que creo merecer.
Tomarse menos en serio a uno mismo libera mucho. Suponer buena intención en los demás, reírte de ti mismo, no llevar la cuenta de los desplantes: no es dejarse pisar, es vivir más tranquilo.
Idea clave
Tomarte menos en serio te libera de vivir ofendido.
Tu reto para esta idea
Hoy, ante un comentario que te moleste, supón que no había mala intención y déjalo pasar.