Ese pensamiento es un síntoma, no la verdad sobre tu vida.
A veces, cuando alguien está muy mal, aparecen ideas como «los demás estarían mejor sin mí», «no quiero seguir» u «ojalá no despertara». Dan miedo y vergüenza, y por eso se callan. Pero callarlas las hace más fuertes.
Estos pensamientos son frecuentes en la depresión y se pueden tratar. No dicen quién eres ni lo que vales: dicen que estás sufriendo mucho y que necesitas ayuda ya. Muchas personas que pasaron por ahí hoy están bien y se alegran de haberlo contado.
Si te ocurre, díselo hoy a alguien: un familiar, un amigo, tu médico. Si sientes que puedes hacerte daño, llama a emergencias o a una línea de ayuda (en España, el 024). Tu vida vale, también para Dios, y no tienes que sostenerla solo.
Idea clave
Los pensamientos de no querer vivir son un síntoma que se puede tratar, y hay que contarlos.
Tu reto para esta idea
Si te pasa, habla hoy con alguien. Si ves muy mal a un amigo, pregúntale directamente cómo está y si ha pensado en hacerse daño.