Celebras tu cumpleaños cada año; la fecha de tu bautismo, quizá ni la conoces.
Todo el mundo sabe cuándo nació. Mucha menos gente sabe cuándo la bautizaron. Y, sin embargo, ese día empezó algo tan importante como la vida: te hiciste hijo de Dios y miembro de la Iglesia.
En la Vigilia Pascual, la noche más importante del año, los cristianos renuevan las promesas de su bautismo. Es una manera de decir de nuevo, ya de mayores, el sí que otros dijeron por nosotros cuando éramos pequeños.
Recordar la fecha no es una manía piadosa. Es guardar el aniversario de algo que te cambió para siempre. Ese día puedes dar gracias, rezar por quienes te llevaron a bautizar y renovar tú mismo ese sí.
Idea clave
Tu bautismo también merece un aniversario.
Tu reto para esta idea
Pregunta hoy en casa, o en tu parroquia, la fecha de tu bautismo y apúntala en el calendario.