Cuando alguien es ignorado, amar también consiste en devolverle atención.
La oración enseñada en Fátima habla de reparar ultrajes, sacrilegios e indiferencias. Reparar no es obsesionarse con llevar una contabilidad de ofensas, sino responder con amor allí donde el amor ha faltado. La indiferencia hiere de un modo silencioso.
No rompe nada a la vista; simplemente deja solo, pasa de largo o trata una presencia como si no importara. La reparación comienza volviendo a mirar y dando tiempo. Puedes vivirla con Cristo en el sagrario y también con las personas. Una visita, una disculpa, un rato de adoración o escuchar a quien has ignorado son formas de poner amor concreto en un vacío real.
Idea clave
Reparar es responder con amor concreto al lugar donde hubo desprecio o indiferencia.
Tu reto para esta idea
Dedica hoy diez minutos de atención completa a alguien o a Dios donde últimamente has pasado de largo.