Los errores de algunos no anulan la verdad de lo que deberían vivir.
La incoherencia religiosa hace daño porque contradice precisamente aquello que dice defender. Es normal que escandalice y que genere rechazo.
Pero una persona incoherente no convierte en falso el Evangelio. También puede ser una llamada a mirar la propia vida: no para juzgar menos la verdad, sino para vivirla mejor.
Los errores de los cristianos duelen y deben corregirse, pero no vuelven falsa la fe. Conviene distinguir entre el Evangelio y la incoherencia de quien no lo vive bien.
Idea clave
La incoherencia no anula la verdad, pero sí exige conversión.
Tu reto para esta idea
Mira hoy tu propia coherencia. Elige una cosa concreta que puedas mejorar.