No es que la mujer valga menos: la razón es otra.
Es una pregunta legítima y muy actual: si hombre y mujer tienen la misma dignidad, ¿por qué al sacerdocio se llama solo a varones? La respuesta no está en el valor de las personas. La Iglesia afirma con fuerza la igual dignidad de mujer y hombre.
La razón es de fidelidad. Cristo eligió como apóstoles a hombres, pudiendo haber elegido a su propia Madre o a mujeres más fieles que muchos de ellos, y no lo hizo. La Iglesia se siente atada a esa decisión, no libre para cambiarla a su gusto.
Sacerdocio no significa «ser más». Es un servicio, no un rango de honor. La grandeza en la Iglesia no se mide por el cargo, sino por el amor, y a esa santidad estamos llamados todos por igual.
Idea clave
El sacerdocio reservado a varones es fidelidad a Cristo, no un juicio sobre la mujer.
Tu reto para esta idea
Reza hoy por un sacerdote concreto que conozcas, y agradece a Dios el servicio que hace por muchos.