La Iglesia también se construye con lo que tú aportas.
Es fácil mirar la Iglesia como algo que hacen otros: sacerdotes, catequistas, voluntarios, gente más preparada. Entonces uno se sienta a recibir o a criticar desde fuera.
Pero el cristiano no es un espectador. Tiene una fe, unos dones, una historia y una responsabilidad. Puede sostener, servir, invitar, rezar, escuchar y construir unidad.
Ser piedra viva no significa hacerlo todo. Significa ocupar tu lugar con humildad y no esconder el bien que puedes aportar.
Idea clave
Cada cristiano tiene un lugar real en la construcción de la Iglesia.
Tu reto para esta idea
Pregunta hoy en tu parroquia, grupo o familia qué ayuda concreta puedes aportar esta semana.