El día después de Navidad, la Iglesia recuerda a un joven que murió perdonando a quienes le apedreaban.
El 26 de diciembre se celebra a san Esteban, el primer mártir. Era uno de los diáconos de la primera comunidad cristiana de Jerusalén. Le acusaron falsamente y le apedrearon. Mientras caían las piedras, rezó como Jesús en la cruz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado» (Hch 7,60).
Parece extraño recordar a un mártir justo después del nacimiento de Jesús. Pero tiene lógica: el Niño de Belén viene a enseñarnos a amar así, hasta perdonar a quien nos hace daño.
Casi nunca nos tocará algo tan extremo. Pero sí el comentario hiriente, la injusticia en el trabajo, el familiar que vuelve a sacar el tema en la cena. Perdonar no es negar que duele. Es negarse a devolver el golpe, incluso mientras todavía duele.
Idea clave
El perdón cristiano puede empezar antes de que deje de doler.
Tu reto para esta idea
Reza hoy por alguien que te haya hecho daño con las palabras de Esteban: «no le tengas en cuenta esto».