Estar mal acompañado pesa más que estar solo.
El miedo a la soledad puede llevarte a aceptar relaciones que no convienen. Entonces ya no eliges desde el amor, sino desde la necesidad.
La libertad interior también se nota en poder estar solo sin vender la propia dignidad. Mejor esperar bien que agarrarse a algo que desordena la vida.
Idea clave
No confundas amor con miedo a quedarte solo.
Tu reto para esta idea
Pregúntate hoy: ¿estoy aquí por amor o por miedo?