Hay cosas que se entienden mejor si las dejas reposar antes de contarlas.
Hoy tendemos a procesarlo todo en voz alta y al instante: lo contamos, lo publicamos, pedimos opinión, reaccionamos. A veces ayuda. Otras, nos impide entender lo que nos está pasando.
Guardar algo en el corazón no es encerrarse. Es darle tiempo, rezarlo, dejar que se asiente antes de sacar conclusiones. El Evangelio dice que María, ante lo que no entendía, «guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón».
Muchas cosas que hoy no entiendes se aclaran si las dejas madurar delante de Dios. Lo urgente no siempre es contarlo; a veces es comprenderlo.
Idea clave
Hay cosas que se entienden mejor si primero las guardas y las rezas.
Tu reto para esta idea
Ante algo que te haya pasado hoy, espera antes de contarlo y háblalo primero con Dios.