No decidas por el enfermo sin el enfermo
Proteger a alguien no significa quitarle la voz justo cuando más necesita ser acompañado.
A veces una familia evita hablar de la Unción de los enfermos porque teme asustar a quien está delicado. La intención puede ser buena, pero decidir a sus espaldas también puede dejarle sin un consuelo que desea y sin la oportunidad de expresar cómo quiere vivir ese momento.
La Unción no anuncia que todo haya terminado. Es un sacramento para quien atraviesa una enfermedad grave o una vejez muy debilitada: ofrece paz, fortaleza y la cercanía de Cristo. Pedirla a tiempo permite recibirla con conciencia y participar en lugar de convertir al enfermo en espectador.
Acompañar bien pide delicadeza y verdad. Escucha antes de suponer, pregunta qué apoyo humano y espiritual desea y facilita el encuentro con un sacerdote si lo pide. Cuidar también es respetar la libertad interior de quien depende de ti.
Idea clave
El cuidado auténtico escucha las necesidades espirituales del enfermo y respeta su capacidad de decidir.
Tu reto para esta idea
Si cuidas a alguien enfermo, pregúntale en un momento tranquilo qué apoyo humano y espiritual desea recibir.
BASADO EN
La Unción de los enfermos →