De los demás ves el escaparate; de los tuyos, también la trastienda.
Fuera de casa ves lo mejor de cada uno: el amigo atento, la familia que sonríe en las fotos, el compañero brillante. En casa lo ves todo: los defectos, las manías de siempre, los días malos. La comparación sale torcida desde el principio.
Quien vive contigo no puede estar siempre presentable. Te enseña también su cansancio y su fragilidad, y aguanta los tuyos. Eso no es mediocridad: es confianza.
Esto no significa negar los problemas que haya en casa ni conformarte con lo que hace daño. Significa comparar con justicia y volver a fijarte en lo bueno que, de tanto verlo, has dejado de ver. Lo de todos los días no vale menos por ser conocido.
Idea clave
Compara con justicia: de fuera ves lo mejor; de los tuyos, todo.
Tu reto para esta idea
Dile hoy a alguien de tu familia una cosa buena suya que das por supuesta.