Un fragmento casi invisible sigue reclamando todo tu cuidado.
Algunos milagros modernos comenzaron cuando alguien encontró fragmentos de Hostia o vio caer una partícula pequeña. En vez de despreciarla por su tamaño, siguió el modo de proceder de la Iglesia y la trató con cuidado. La reverencia se reconoce precisamente ahí: cuando algo parece tan pequeño que nadie notaría tu descuido.
Los gestos mínimos muestran si de verdad crees en el valor de lo que tienes delante o solo respetas lo vistoso. Esto vale también para las personas y las tareas. Una palabra, un objeto confiado o un detalle que nadie ve puede merecer atención completa. Lo pequeño no es sinónimo de irrelevante.
Idea clave
El tamaño no decide el valor ni el cuidado que algo merece.
Tu reto para esta idea
Haz hoy con especial cuidado una tarea pequeña que normalmente despachas deprisa.