Saber que la muerte no es el final no quita el dolor de la despedida.
A veces se piensa que un creyente no debería llorar tanto en un funeral, que la fe tendría que quitar la pena. Y hay quien se siente culpable por estar destrozado, como si eso demostrara que no cree de verdad.
No es así. Saber que la muerte no tiene la última palabra no impide que duela la separación. Echas de menos a esa persona, su voz, sus costumbres, el sitio que ocupaba en la mesa. Eso es amor, no falta de fe.
Si has perdido a alguien, no te exijas estar bien antes de tiempo. Puedes llorar y creer a la vez. La esperanza no borra las lágrimas: las acompaña.
Idea clave
La fe no quita el dolor de perder a alguien: le da esperanza.
Tu reto para esta idea
Acompaña hoy, con una llamada o un mensaje, a alguien que esté pasando un duelo.