Dios no solo escucha frases ordenadas.
Hay momentos en que no salen palabras claras. Solo cansancio, lágrimas o una mezcla difícil de explicar. Eso también puede ponerse delante de Dios.
La oración no pide actuar como si estuvieras bien. Puedes presentarte pobre, confundido y necesitado. A veces esa verdad sencilla abre más camino que muchas frases perfectas.
Idea clave
La oración puede empezar llevando a Dios lo que no sabes ordenar.
Tu reto para esta idea
Si hoy no sabes rezar, dile a Dios exactamente eso y permanece un minuto.