Acogerte no significa fingir que tu herida o tu pecado dan igual.
Santa Faustina y santa Margarita María hablan del Corazón de Cristo como refugio y fuente de misericordia.
Un refugio no niega la tormenta: ofrece un lugar seguro desde el que dejar de huir y empezar a vivir de otra manera.
A veces confundimos misericordia con quitar importancia a todo. Pero si nada estuviera roto, no habría nada que sanar.
Cristo acoge al pecador sin llamar bueno al pecado y consuela al herido sin reducir su dolor a una frase.
Recibir misericordia incluye dejarte mirar con verdad. No eres rechazado por tu miseria, pero tampoco estás condenado a permanecer dentro de ella.
Idea clave
La misericordia une acogida, verdad y una salida real del mal.
Tu reto para esta idea
Presenta hoy a Dios un fallo concreto sin justificarlo y pide ayuda para dar un paso distinto.