Cristo no dejó solo una idea: dejó un pueblo guiado.
La Iglesia no nace de una afinidad humana ni de gustos parecidos. Cristo quiso una comunidad visible, con Pedro y sus sucesores, para custodiar la fe y conducir hacia la salvación.
Esto no elimina las debilidades de sus miembros. Pero recuerda algo decisivo: la fe cristiana no es inventarse un camino privado, sino recibir y vivir lo que Cristo entregó.
Idea clave
La Iglesia custodia una fe recibida, no una opinión colectiva.
Tu reto para esta idea
Reza hoy por la Iglesia y por quienes tienen misión de enseñar y guiar.