No son personas, pero tampoco cosas que puedas abandonar o maltratar.
Un perro que se compró por capricho y ahora estorba, un gato al que nadie lleva al veterinario, un animal que solo sirve para hacer gracia en un vídeo. Los animales no tienen la dignidad de una persona, pero dependen de nuestro cuidado y pueden sufrir.
Alimentarlos, darles descanso, atender su salud y no convertirlos en una diversión cruel forma parte de una responsabilidad real. San Francisco de Asís trataba a las criaturas con una ternura que nacía de ver en ellas la obra de Dios.
Creer en un Creador debería afinar tu manera de tratar a sus criaturas. Y el cariño también necesita orden: no humanizarlos, no descuidar a las personas y asumir lo que supone antes de llevar un animal a casa.
Idea clave
Respetar la creación incluye tratar a los animales con cuidado responsable y sin crueldad.
Tu reto para esta idea
Revisa hoy una necesidad concreta de un animal que dependa de ti y atiéndela sin posponerla.