Saltar al contenido principal
ideasrápidas
  • Inicio
  • Buscar
  • Confesión
Personas

San Francisco de Asís, Siglo XIII

Guardar
Marcar como leído

Las Fuentes franciscanas cuentan que

Basílica superior de San Francisco, AsísBasílica superior de San Francisco, Asís

durante una estadía en Roma, el Santo había tenido consigo un corderito, impulsado por su devoción a Cristo, amadísimo Cordero. Cuando estaba por partir se lo confió a una mujer de la nobleza, Jacoba dei Sette Soli para que ella lo cuidara en su casa. El cordero, como si hubiese sido domesticado por el Santo para las cosas espirituales, no se separaba nunca de la compañía de la señora. Cuando ella iba a la iglesia, él permanecía a su lado y regresaban juntos. Por la mañana, si la señora tardaba en alzarse, el cordero le saltaba y la golpeaba con sus pequeños cuernos. La despertaba con sus balidos, exhortándola por medio de gestos a apurarse para ir a la iglesia. Por esto, la señora admiraba y amaba a este corderito, discípulo de Francisco y ya casi un maestro de devoción. […] Un día, encontrándose San Francisco camino a Siena, encontró una numerosa grey que pastaba.

Según su costumbre, saludó con benevolencia y éstas, parando de rumiar, corrieron hacia él, elevando el hocico y fijándolo. Le hicieron tanta fiesta que los frailes y pastores quedaron estupefactos, mientras que los corderos y hasta los carneros le saltaban alrededor en modo tan maravilloso. […] En otra circunstancia, estando en Santa María de la Porciúncula, llevaron como ofrenda a este hombre de Dios una oveja. Él la aceptó con gratitud porque amaba la inocencia y sencillez que de modo natural este animal demuestra. El hombre de Dios exhortaba a la ovejita a alabar a Dios y a no fastidiar absolutamente a los frales. La oveja, como si sintiera la piedad del hombre de Dios, ponía en práctica con gran cuidado sus enseñanzas.

Cuando escuchaba que los frailes cantaban en el coro, también entraba en la iglesia y sin necesidad del maestro, plegaba las rodillas emitiendo tiernos balidos delante del altar de la Virgen, Madre del Cordero, como si estuviera impaciente por saludarla. Durante la celebración de la Misa, en el momento de la elevación, cual animal muy devoto, se curvaba con las rodillas plegadas, casi como si quisiese amonestar a los hombres poco devotos por su irreverencia y para animar a los devotos a la reverencia hacia el Sacramento.

Texto y fotografías: exposición internacional «Los Milagros Eucarísticos en el mundo», de san Carlo Acutis. Ficha original en miracolieucaristici.org.

Temas relacionados

Espiritualidad

La Eucaristía

El sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo: qué es la presencia real, qué significa transubstanciación y cómo recibir bien la Comunión.

Espiritualidad

Misa

¿Es tan importante? Obligación de asistir. ¿Cómo aprovechar mejor la misa?

Espiritualidad

Fe

¿Es razonable creer? Fe humana, fe sobrenatural. ¿Cómo saber si es Dios quien habla?

Personas

André Frossard, Siglo XX

Este artículo recoge un testimonio eucarístico de la exposición de San Carlo Acutis, con el panel original como base documental.

Personas

Beata Alexandrina Maria da Costa, 1904-1955

Este artículo recoge un testimonio eucarístico de la exposición de San Carlo Acutis, con el panel original como base documental.

Personas

Niels Steensen, Nicolás de Flüeli y Anne-Louise Lateau

Tres vidas entregadas a la Eucaristía: el científico converso Niels Steensen, el ermitaño suizo Nicolás de Flüeli y la estigmatizada Anne-Louise Lateau.