No busques en el Génesis lo que se estudia en un libro de física.
Mucha gente descarta la Biblia porque cree que pretende explicar cómo se formó el universo o narrar la historia con exactitud de cronista. No es su intención. La verdad que enseña es de otro orden: quién eres, de dónde vienes y hacia dónde vas.
Por eso usa relatos, imágenes y símbolos, y hasta cuenta dos veces la creación con detalles distintos. No es un descuido: no está midiendo, está enseñando algo más hondo que un dato.
Entenderlo evita dos errores: pelearla con la ciencia como si compitieran, y también leerla al pie de la letra como si fuera un reportaje. Cada cosa dice la verdad a su manera.
Idea clave
La Biblia enseña el sentido de tu vida, no compite con la ciencia.
Tu reto para esta idea
Lee un pasaje del Génesis preguntándote no «¿pasó así de exacto?», sino «¿qué me está enseñando de Dios y de mí?».