Las preguntas más íntimas rara vez se abren ante alguien que solo quiere convencer.
La fe toca lo más íntimo de una persona: sus heridas, sus dudas, lo que da sentido a su vida. Por eso rara vez se abre ante alguien que solo quiere ganar un debate. Hace falta confianza.
En una amistad caben las dudas, las experiencias que han dolido y el tiempo que hace falta para entender. No todo se resuelve con un buen argumento; a veces primero hay que descubrir que una pregunta se puede hacer sin perder el cariño del otro.
Querer bien a un amigo incluye compartir con él lo que da sentido a tu vida. Pero también seguir a su lado cuando la respuesta no llega. La amistad ofrece tiempo, ejemplo y una puerta abierta que la presión cerraría.
Idea clave
La fe se comparte mejor dentro de una amistad que valora a la persona antes que cualquier resultado.
Tu reto para esta idea
Haz hoy algo gratuito por una persona con la que deseas compartir la fe, sin introducir el tema a la fuerza.