Elige bien a quién permites definirte
No todas las miradas tienen la misma autoridad para decirte quién eres.
Escuchas opiniones sobre ti desde pequeño: algunas nacen del cariño y el conocimiento; otras, de un momento, un prejuicio o la necesidad ajena de colocarte una etiqueta. Si les das el mismo peso, tu identidad queda expuesta a cualquier voz.
Elegir bien a quién escuchar no significa rodearte solo de personas que te elogian. Necesitas miradas sinceras, capaces de reconocer el bien y señalar un defecto sin reducirte a él. También criterios que estén de acuerdo con la dignidad que Dios te ha dado.
Puedes recibir información de cualquiera sin entregar a cualquiera la última palabra. La opinión ajena merece examen, no obediencia automática. Tu identidad se conoce mejor ante Dios y junto a quienes te quieren con verdad.
Idea clave
La identidad necesita escuchar opiniones, pero debe distinguir qué miradas conocen, aman y juzgan con verdad.
Tu reto para esta idea
Haz una lista de tres personas cuyas correcciones merecen especial atención y explica qué hace fiable su mirada.
BASADO EN
Dignidad humana →