Una imagen del Corazón de Jesús pide aprender su manera de querer.
En muchas casas hay una imagen del Corazón de Jesús en el pasillo o en un cuarto. Se ve tanto que acaba siendo parte del mobiliario, como el reloj o el calendario.
Pero esa imagen no está para decorar. Pone delante una manera de querer: acoger al que está herido, ser fiel, perdonar, no volverte indiferente. Es lo que quisieron recordar santas como Margarita María Alacoque o Faustina Kowalska: un amor que acoge y llama a cambiar de vida.
Si la imagen no toca cómo tratas a los demás, se convierte en decoración religiosa. Venerar el Corazón de Jesús es dejar que eduque el tuyo: pedirle un amor más paciente, más valiente y más disponible en las situaciones concretas del día.
Idea clave
La devoción al Corazón de Cristo está llamada a transformar tu manera concreta de amar.
Tu reto para esta idea
Elige hoy un rasgo del Corazón de Cristo —paciencia, perdón, acogida— y vívelo con una persona concreta.