Una imagen del Corazón de Jesús pide aprender su manera de querer.
Los artículos sobre Faustina, Margarita María y Rosano presentan el Corazón de Cristo como misericordia, entrega y llamada a la conversión.
Reducirlo a una estampa bonita sería quedarse en la superficie.
Una devoción cristiana no busca solo provocar consuelo. Te pone delante una forma de amar: acoger al herido, permanecer fiel, perdonar y no volverte indiferente.
Si la imagen no toca tus relaciones, se convierte en decoración religiosa. Venerar el Corazón de Jesús es dejar que eduque el tuyo. No copiar una emoción, sino pedir un amor más paciente, valiente y disponible en las situaciones concretas del día.
Idea clave
La devoción al Corazón de Cristo está llamada a transformar tu manera concreta de amar.
Tu reto para esta idea
Elige hoy un rasgo del Corazón de Cristo y practícalo con una persona concreta.