Dios sigue fiel en la confusión de la Iglesia
Una crisis dentro de la Iglesia no obliga a pensar que Cristo la ha abandonado.
El relato de Moncada nace en una época de antipapas y divisiones que sembraron dudas incluso sobre la ordenación de algunos sacerdotes.
La confusión eclesial no era una idea lejana: tocaba su conciencia y su ministerio. También hoy los escándalos, desacuerdos o malas decisiones pueden hacerte preguntar si todo se ha roto.
No ayuda negar los problemas.
Pero tampoco es justo concluir que la fidelidad de Dios depende de que cada miembro de la Iglesia actúe perfectamente. Permanecer no significa aprobarlo todo. Puede pedir estudiar, denunciar lo que corresponde, rezar y distinguir entre la fragilidad humana y el don que Cristo sigue sosteniendo.
Idea clave
La fragilidad de los miembros de la Iglesia no cancela la fidelidad de Cristo.
Tu reto para esta idea
Ante una noticia eclesial difícil, separa por escrito el hecho comprobado de las conclusiones precipitadas.
BASADO EN
España, milagros eucarísticos →