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España, milagros eucarísticos

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Alboraya-Almácera, 1348

Nos remontamos al año 1348 cuando en el pueblo de Alboraya-Almácera sucedió un Milagro Eucarístico que nos recuerda ciertos episodios de la vida de San Francisco de Asís. En ellos se evidencia cómo todas las creaturas están en armonía si los hombres viven plenamente en gracia de Dios. Sucedió, pues, que un sacerdote se encontraba atravesando un río, montado en un mulo. Llevaba resguardado el Santo Viático para los enfermos en una píside. De pronto, fue sorprendido por una fuerte corriente de agua que hizo que hombre y animal cayesen.

Mosaico ubicado al exterior de la iglesiaMosaico ubicado al exterior de la iglesia

El sacerdote perdió la píside con su precioso contenido y las Hostias cayeron al agua, confundiéndose con la corriente que se dirigía a una desembocadura. Con gran dificultad el sacerdote pudo salvarse de las aguas. Ni bien tocó tierra firme y se lamentaba del accidente, se acercaron algunos pescadores porque habían visto, llenos de sorpresa, que en la desembocadura habían aparecido tres peces que tenían en boca tres discos blancos. Los pescadores se quedaron perplejos porque los tres discos parecían Hostias de Comunión.

Entonces, el sacerdote corrió inmediatamente a la iglesia para regresar al lugar con una píside. No pensó un segundo en detenerse para corroborar lo que los pescadores le habían contado. Cuando llegó, el gozo fue enorme al ver que los tres peces del Prodigio estaban allí mismo, casi completamente fuera del agua y teniendo las Hostias intactas en la boca cual si fueran pequeños trofeos. Entonces, el sacerdote se arrodilló y acercando el cáliz se puso en oración y rezó como nunca había rezado en su vida.

Segundos después, vio cómo los peces depositaban las Hostias en el cáliz, uno después del otro. Luego, saltaron al agua, aleteando velozmente hasta desaparecer en el mar. En ese momento, el sacerdote se dio cuenta que estaba rodeado por un grupo de hombres y mujeres que habían seguido todos los hechos. Aún hoy es posible consultar los numerosos documentos que testimonian el Milagro. Existe también una pequeña iglesia edificada en el lugar del Prodigio. Encima de la puerta están esculpidos dos peces y hay dos pinturas que ilustran el Milagro. El gozo fue grande cuando vio que tres peces prodigiosos se encontraban casi fuera del agua y manteniendo en alto con sus bocas las Hostias intactas cual si fueran pequeños trofeos.

Alcalá, 1597

En 1597, un ladrón arrepentido buscó la confesión en la iglesia de los Jesuitas de Alcalá. Declaró que formaba parte de una banda de moros. Vivían refugiados en los montes y se dedicaban a saquear iglesias y robar custodias y objetos sagrados en los pueblos, convirtiéndose así en verdaderos sacrílegos. El arrepentido llevaba consigo algunas Hostias consagradas para devolverlas entre lágrimas al confesor. El sacerdote, conmovido, se dirigió inmediatamente al superior para informar lo sucedido.

Iglesia de los Jesuitas donde fueron entregadas las HostiasIglesia de los Jesuitas donde fueron entregadas las Hostias

Al inicio, se decidió que las Hostias serían consumadas durante una Misa; pero luego, temiendo que las Hostias fueran envenenadas como ya había sucedido poco tiempo atrás en Murcia y Segovia, se pensó en conservarlas en un cofre de plata y esperar que se descompusieran naturalmente. Once años después, las veinticuatro Partículas fueron encontradas intactas. El padre Luis de la Palma, hombre de gran virtud, siendo el Provincial, ordenó que las Hostias fuesen trasladadas a un sótano, junto con algunas hostias no consagradas.

Meses después, las hostias no consagradas se descompusieron por la humedad; en cambio, las que eran consagradas permanecieron íntegras. Sólo luego de seis años, el padre de la Palma decidió hacer público el Milagro de las Hostias que se habían conservado intactas. Mientras tanto, se añadieron otros exámenes por parte del catedrático y médico personal del rey, García Carrera; como también las intervenciones de teólogos ilustres que consideraron la integridad de las Hostias como un verdadero Milagro.

En 1619 las autoridades eclesiásticas otorgaron el permiso oficial para su culto. Las Santas Hostias fueron adoradas públicamente por el mismo rey Felipe III, quien en 1620 presidió una solemne procesión, acompañado por toda la familia real. Las santas Partículas fueron trasladadas a la iglesia mayor en la época en que Carlos III expulsó a los Jesuitas de España. En 1936 las Hostias milagrosas fueron prudentemente escondidas por unos sacerdotes que poco después serían asesinados por los revolucionarios comunistas que incendiaron la iglesia.

Hasta hoy no se ha logrado encontrar el lugar del escondite a pesar de que se han realizado muchas investigaciones en la iglesia como en la cripta. No existe ninguna publicación que ofrezca noticias acerca de estas veinticuatro Hostias Santas de Alcalá. “!Qué Dios nos haga un nuevo Milagro!”, exclama un erudito biógrafo de la ciudad, don Anselmo Raymundo Tornero, quien ha escrito un volumen con la descripción minuciosa de los datos históricos del Milagro.

Alcoy, 1568

El Milagro Eucarístico sucedido en Alcoy en el año 1568, se manifestó gracias a un hallazgo milagroso de algunas Hostias que habían sido robadas. El Prodigio es recordado cada año por los habitantes de Alcoy con una gran fiesta que se celebra en ocasión del Corpus Domini.

Imagen del milagro eucarístico

La casa del sacrílego fue transformada en un oratorio, que sigue siendo visitado hasta el día ESPAÑA, 1568 Reliquia del Milagro Eucarístico Fachada del Monasterio del Santo Sepulcro donde se cor van las Reliquias del Prodigit Iglesia construida sobre el lugar donde sucedió el Milagro 1 29 de enero de 1568, un habitante de Alcoy de origen francés, llamado Juan Prats, encontrándose necesitado robó de una iglesia parroquial muchos objetos sagrados. Entre los objetos, estaba un rico cofre de plata que contenía tres Hostias consagradas.

Juan Prats consumó rápidamente las tres Partículas y escondió el cofre bajo algunos leños de su establo. Al día siguiente, don Antonio, el párroco de la iglesia, se dio cuenta del robo sacrílego. Lleno de dolor, tocó las campanas para advertir al pueblo del robo. Poco después todo el pueblo de Alcoy estaba en la iglesia para orar. La búsqueda se inició inmediatamente pero no tuvo éxito. Cerca a la casa de Juan Prats vivía una viuda muy piadosa llamada María Miralles que tenía en su casa una estatua del Niño Jesús.

Profundamente turbada por la profanación, comenzó a rezarle intensamente, suplicando que las Hostias sean encontradas. Habían pasado pocas horas desde aquella ferviente oración, cuando María vio que la pequeña mano de la estatua de Jesús se movía y apuntaba el dedo hacia la casa de su vecino, Juan Prats. Presurosa, advirtió a las autoridades civiles de lo que había sucedido. En ese mismo momento, el párroco ya se había dirigido, empujado por una fuerza misteriosa, hacia el jardín de Juan Prats.

Entró en el establo, alzó los troncos y descubrió el cofre con las tres Hostias dentro. Juan Prats se arrepintió profundamente y confesó el robo ante la sorpresa de la presencia de las Hostias. No entendía cómo así las tres Hostias estaban presentes siendo que él mismo las había consumado. Los documentos relativos al Prodigio y a la estatua del Niño Jesús están conservados aún hoy en el monasterio del Santo Sepulcro de Alcoy.

Caravaca de la Cruz, 1231

Entre los muchos documentos que testimonian el Milagro, el de mayor autoridad es el testimonio de la época del padre Gilles de Zamora, franciscano e historiógrafo. Sabemos con certeza que un sacerdote, el padre Gínes Pérez Chirinos de Cuenca, se había dirigido hacia los moros del reino de Murcia para predicar el Evangelio. Fue capturado y conducido al rey moro Zeyt-Abu-Zeyt, quien le interrogó sobre algunos aspectos de la religión cristiana. Particularmente, el rey se interesó por el significado de la Misa.

Interior de la Iglesia de la Santa CruzInterior de la Iglesia de la Santa Cruz

El sacerdote hizo una larga explicación sobre la importancia de la Misa. Fascinado por la predicación del fraile, el rey ordenó que se celebrase inmediatamente una Misa. Ya que el sacerdote no contaba con lo necesario, algunos hombres del rey fueron al pueblo vecino de Cuenca, que era territorio cristiano, con el fin de traer todo lo necesario para la celebración. Sin embargo, durante la Misa el sacerdote se turbó mucho cuando se dio cuenta que habían olvidado la cruz que va sobre el altar.

El rey le preguntó cuál era el motivo de su turbación y el sacerdote explicó la razón. Pero el rey respondió: “¿no será aquella?”. En efecto, en ese momento, dos ángeles depositaron una cruz sobre el altar. El sacerdote dio gracias al Señor con gran conmoción y lleno de gozo prosiguió con la celebración. Pero el Milagro continuó. En el momento de la consagración, el rey contempló un bellísimo niño que apareció en vez de la Hostia y que lo miraba dulcemente.

Después de todas estas manifestaciones milagrosas, el rey y su familia se convirtieron al cristianismo y fueron bautizados. Zeyt-Abu-Zeyt recibió el nombre de Vicente y su mujer, Elena. Desde aquel día, 3 de mayo de 1231, el lugar fue llamado Caravaca de la Cruz. Recientemente, la Santa Sede ha concedido a Caravaca de la Cruz el año jubilar, que hace de esta ciudad la quinta al mundo en poder celebrar el Jubileo Perpetuo (un año santo cada siete in perpetuum). Esto se realiza en el Santuario donde se custodia la Vera Cruz. Las otras ciudades son Santiago de Compostela, Santo Toribio de Liébana, Roma y Jerusalén.

Cimballa, 1370

En 1370, el párroco de Cimballa, durante la Misa comenzó a sentir fuertes dudas acerca de la presencia real de Jesús en la Eucaristía. En ese instante, la Hostia se transformó en Carne que derramó Sangre hasta teñir el corporal. El episodio fortaleció la fe vacilante del sacerdote celebrante. Lleno de arrepentimiento pasó el resto de su vida en un monasterio, deoración. Cada año, el 12 de septiembre, se celebra la memoria do en Cimballa el Milagro Eucarístico ocurrido en 1370 en la iglesia de La Purificación de Nuestra Señora.

Imagen del milagro eucarístico

El párroco de la iglesia, el padre Tomás, vivía aquejado por fuertes dudas acerca de la presencia real de Jesús celebración de una Santa Misa dominical, después de haber pronunciado las palabras de la consagración, vio que la Hostia se transformaba en Carne y comenzaba a sangrar copiosamente, derramándose sobre el corporal. IEae que el sacerdote derramó lágrimas de arrepentimiento. Los fieles, viéndolo tan turbado, se acercaron al altar y pudieron ver también ellos el Milagro.

La Reliquia fue llevada en procesión y la noticia se difundió por todos los alrededores. Sucesivamente, muchos Iglesia de Santa María, Cimballa milagros fueron atribuidos al "Santísimo Misterio Dudado" convirtiéndose así en objeto de gran devoción por parte de todos los fieles. La Reliquia del corporal manchado de Sangre se expone el 12 de septiembre de cada año, en ocasión del aniversario de la fiesta del Milagro.

Daroca, 1239

El Milagro de Daroca se verificó poco antes de una de las numerosas batallas sostenidas por los españoles contra los moros. Los comandantes cristianos pidieron al sacerdote celebrar una Misa, pero pocos minutos después de la consagración un ataque sorpresa del enemigo obligó al sacerdote suspenderla y esconder las Hostias consagradas dentro de un paño. La victoria estuvo a favor de los españoles.

Imagen del milagro eucarístico

Entonces, los comandantes pidieron al sacerdote poder comulgar con las Hostias que se habían escondido. En 1239, las ciudades cristianas de Daroca, Teruel y Calatayud (en Aragón) se aliaron para reconquistar el castillo de Chio Luchente, que estaba en poder de los moros. El capellán, padre Mateo Martínez, de Daroca, celebró antes de la batalla la Santa Misa. En ella, consagró seis Hostias destinadas a los seis capitanes que guiaban las tropas: don Jiménez Pérez, don Fernando Sánchez, don Pedro, don Raimundo, don Guillermo y don Simón Carroz.

Pero un ataque sorpresa del enemigo obligó al capellán a suspender la Misa. Envolvió en el Corporal las seis Partículas consagradas y las escondió bajo una piedra. Habiéndose retirado las tropas enemigas, los comandantes pidieron al sacerdote la Comunión para dar gracias a Dios por la victoria obtenida. El padre Mateo fue al lugar del escondite para recuperar las Hostias y encontró que estaban bañadas en Sangre. Los comandantes interpretaron este Prodigio como un gran signo de predilección por parte de Dios y de buenos augurios.

Luego de comulgar, colocaron el Corporal manchado de Sangre en la punta de una lanza a modo de estandarte. Así se dirigieron a la batalla contra los moros con este estandarte y reconquistaron el castillo de Chio, obteniendo una estrepitosa victoria, debida al Milagro Eucarístico. Los seis comandantes provenían de diversas regiones de España y cada uno sostenía que el corporal debía ser llevado a la propia ciudad. En medio de una acalorada discusión, la ciudad de Daroca fue elegida por tres veces para custodiar el Milagro. Finalmente, se llegó a un acuerdo.

Una mula llevaría en el lomo el Corporal, vagaría libremente y en la ciudad donde ella se detuviera, el santo corporal permanecería allí mismo porque esa era la voluntad divina. La mula vagó por 12 días, recorriendo alrededor de 200 millas, hasta que, extenuada, se detuvo delante de la iglesia de San Marco, en Daroca. Poco después, se construyó una iglesia dedicada a Santa María, donde hasta hoy es posible venerar el corporal manchado de Sangre que está depositado en un riquísimo relicario.

Altar mayor de la iglesia de Daroca Basílica de Santa María Interior de la iglesia Grabados antiguos del Milagro Capilla donde se conserva la Santa Hijuela (palia), Carboneras Procesión anual en honor al Milagro de Daroca Cappella de Los Corporales Pinturas murales presentes en la capilla de Los Corporales con la descripción del Milagro

Gerona, 1297

El Milagro se verificó en la iglesia del antiguo monasterio de las benedictinas de San Daniel, donde hasta el siglo pasado se conservaba un hermoso relicario con un lino manchado de Sangre, llamado por el pueblo el "Sant Dubt" o la "Santa Duda". En 1297, durante la Misa realizada en la capilla, las religiosas notaron que el sacerdote había mostrado gran perplejidad cuando intentó introducir la Hostia en su boca.

Imagen del milagro eucarístico

Una religiosa que estaba en el coro ubicado encima del altar, vio que el sacerdote se quitaba algo de la boca y luego de haberlo envuelto en el corporal lo colocaba en una esquina del altar. Concluida la Misa, la religiosa se acercó al altar para ver qué cosa había escondido el sacerdote en el paño blanco. Llena de maravilla, descubrió que dentro había un pedazo de carne empapado de sangre. Más tarde, el sacerdote confesó que había dudado de la presencia real de Jesús en la Eucaristía.

En el instante en que puso la Hostia santa en su boca, ésta aumentó de volumen y consistencia hasta el punto de no poder deglutirla. Por eso la había envuelto en un corporal y depositado sobre el altar. La Partícula convertida en Carne fue luego colocada en un relicario. Lamentablemente, muchos documentos que testimonian el Milagro se han perdido y la Hostia encarnada y el corporal bañado en Sangre fueron destruidos en 1936, durante la guerra civil.

Gorkum-El Escorial, 1572

Aunque el Prodigio se verificó en Holanda, la Reliquia de este Milagro Eucarístico se venera hasta el día de hoy en España, en el Real Monasterio de El Escorial. Entraron a una iglesia católica de Gorkum unos mercenarios proteuna Hostia consagrada perforándola en tres puntos con unas El rey Felipe II viva de los orificios.

Imagen del milagro eucarístico

En la Hostia se formaron como tres pequeñas heridas circulares, las cuales, hasta a "Sagrada Forma", que se conserva intacta hasta nuestros días, se venera en la sacristía del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. En el año 1572 fue profanada en Gorkum (Holanda) por algunos seguidores de Zwinglio (los llamados "Guex de la Mer"), pagados por el príncipe de Orange. Estos invadieron la ciudad, la saquearon y finalmente entraron en la Catedral.

Golpearon con mazas de hierro el tabernáculo, extrajeron la Custodia con el Santísimo Sacramento y arrebatando la Hostia la tiraron al suelo. Uno de los profanadores la pisó dejándole tres orificios porque la suela de las botas estaba provista de clavos. En ese mismo momento, salió Sangre viva de los orificios, que luego se transformaron en tres pequeñas heridas circulares. Hasta el día de hoy es posible contemplar esta Hostia milagrosa.

Uno de los profanadores, sintiendo a la vez gran arrepentimiento y maravilla, advirtió al canónigo Jean van der Delft, quien logró recuperar la Hostia y ponerla a salvo. La Reliquia, luego de algunas vicisitudes, fue donada en 1594 al rey Felipe II de España. Desde entonces, la Hostia está custodiada en el monasterio de San Lorenzo, en El Escorial. Representando el Prodigio, se encuentran en la parte superior del altar que conserva la Hostia Milagrosa, cuatro bajorrelieves del artista Filippo Filippini, hechos en mármol y bronce.

También se puede apreciar el cuadro de Claudio Coello (1621 1693) con la inauguración del magnífico tabernáculo destinado a la preciosa Reliquia y realizado por voluntad del rey Carlos II. En memoria del Milagro, cada año, el 29 de septiembre y el 28 de octubre, la "Sagrada Forma" es llevada en solemne procesión en El Escorial. Milagro, Holanda por Vicente López

Guadalupe, 1420

Hoy en día, en el Santuario de Guadalupe de la región de Toledo, es todavía posible admirar las preciosas Reliquias del Corporal y el Palio ensangrentado (el Palio es una pequeña tela cuadrada, almidonada, que sirve para cubrir el cáliz y la patena). Estos fueron utilizados durante la Misa milagrosa por el Venerable Padre Pedro Cabañuelas, sacerdote de profunda devoción eucarística. Transcurría horas enteras en adoración, sea de noche como de día, delante del Santísimo Sacramento.

Francisco de Zurbarán, representación del MilagroFrancisco de Zurbarán, representación del Milagro

Durante un período, fue duramente tentado acerca de la realidad de la transubstanciación; pero en 1420 todas sus dudas fueron disipadas. Como era costumbre cotidiana, el padre Pedro se dispuso a la celebración de la Santa Misa. En el momento de la consagración vio una densa nube que impedía la visibilidad y bajaba de lo alto para posarse finalmente sobre el altar. Entonces, el sacerdote suplicó al Señor que sus dudas fueran disipadas. Lentamente, la nube comenzó a desvanecerse y se presentó una visión.

La Hostia se encontraba suspendida sobre el cáliz y de ella brotaban grandes gotas de Sangre que llenaron rápidamente el cáliz hasta el punto de derramarse sobre el corporal y el palio. Entonces, el sacerdote escuchó una voz que decía: “concluye la Santa Misa y no reveles por ahora a ninguno lo que has visto”. Pero el Milagro fue divulgado poco después por los religiosos presentes.

Así, la noticia se difundió por toda España hasta llegar a oídos del Rey de Castilla, don Juan II y la Reina, Doña María de Aragón, los cuales se convirtieron en grandes devotos del Milagro, lo demuestra el pedido de ser sepultados cerca al cuerpo del Venerable Padre Pedro Cabañuelas.

Ivorra, 1010

En el año 1010 sucedió que mientras celebraba la Misa el vino vertido en el cáliz se convirtió en Sangre viva. En el siglo XI surgieron por toda Europa algunas herejías que atacaban la verdad de la presencia real de Jesús en la Eucaristía. El sacerdote de Ivorra, Bernat Oliver, se dejó influenciar por ellas dudando también él de la realidad de la transubstanciación. Precisamente, mientras estaba celebrando la Misa sucedió un Milagro.

Imagen del milagro eucarístico

El vino que había sido vertido en el cáliz se convirtió en Sangre que se derramó sobre el mantel de altar, llegando hasta el piso. El Obispo de Urgell, San Ermengol, enterado de la noticia, se dirigió a Ivorra para constatar personalmente el Milagro. Luego, gracias a él, la noticia llegó también a Roma, a oídos del Papa Sergio IV, quien firmó una Bula pontificia en la cual certificaba el Milagro.

Las Reliquias del Prodigio y el documento mencionado fueron colocados en la parte superior del altar mayor de la iglesia parroquial de Ivorra, intitulada a San Gugat e inaugurada en el año 1055 por el Obispo Guillem de Urgell. Actualmente las Reliquias sagradas se conservan en un relicario gótico del año 1426.

Allí están depositados el mantel de altar teñido de Sangre y otras Reliquias, donadas por el Papa Sergio IV a San Ermengol. Posteriormente se edificó el actual Santuario con el fin de acoger la gran cantidad de peregrinos que acudían cada año para venerar el Milagro. Hasta hoy, todos los años se celebra en el segundo domingo de Pascua la fiesta llamada de "la Santa Duda", recordándonos así la duda del sacerdote de Ivorra, Bernat Oliver y el gran Milagro ocurrido.

Moncada, 1392

El Milagro de Moncada se manifestó ante un sacerdote que dudaba de la validez de su Ordenación sacerdotal. Este temor se disipó cuando el Niño Jesús apareció en la Hostia consagrada. En efecto, a finales del siglo XIV, los cardenales franceses eligieron un antipapa con la esperanza de que trasladase nuevamente la sede papal a Aviñón. Esto creó una gran confusión y muchos sacerdotes dudaron de la validez de su ordenación.

Imagen del milagro eucarístico

Este Milagro es narrado en los Anales Eclesiásticos del padre Odorico Raynaldi y en numerosos documentos de la época. La elección del Papa Urbano VI (18 de abril de 1378) fue atacada duramente por los cardenales franceses, quienes querían un Papa francés para poder así regresar a la sede papal de Aviñón. Luego de muchas vicisitudes, el 20 de septiembre de 1378, eligieron al antipapa Clemente VII.

Los cismáticos intentaron adueñarse de Roma con la fuerza de las armas pero siendo derrotados, se retiraron a Aviñón donde Clemente VII continuó gobernando como si fuese el Papa legítimo. En este período de incertidumbre, un sacerdote de Moncada llamado Mosén Jaime Carrós, vivía atormentado no sabiendo si su ordenación era válida, temiendo estar distribuyendo hostias no consagradas y administrando falsamente todos los demás sacramentos. El sacerdote imploraba al Señor que le diese un signo para disipar sus dudas. El día de Navidad del año 1392 recibió la respuesta.

Ese día participó en la Misa una mujer de la nobleza llamada Angela Alpicat, junto con su hija de cinco años, Inés (la futura Santa Inés de Moncada). Concluida la Misa, la niña se negaba a salir de la iglesia diciendo a la mamá que quería quedarse para jugar con el niño maravilloso que el párroco había tenido entre sus manos durante la consagración. Al final de la Misa, la señora Angela se acercó al sacerdote y le narró las visiones de la niña. Él comenzó a interrogarla y la niña respondía a todas las preguntas sin ninguna dificultad.

No estando todavía totalmente convencido, la invitó a regresar a la Santa Misa del día siguiente. Entonces, el sacerdote tomó dos Hostias pero consagró una sola. Con la Hostia consagrada en la mano preguntó a la niña qué cosa veía. Ella respondió: "veo al Niño Jesús". Luego, elevó la hostia no consagrada y le hizo la misma pregunta. Inés respondió: "veo un pequeño disco blanco". Disipadas sus dudas, el sacerdote no lograba hablar por la conmoción y la alegría, si bien había sido consagrado por un Obispo ordenado por el antipapa Clemente VII.

El Milagro mostró que, aunque el sacerdote hubiese sido consagrado por un antipapa, Dios permanecía fiel a la sucesión apostólica, determinada por la imposición de las manos.

Montserrat, 1657

El Milagro Eucarístico de Montserrat nos invita a reflexionar sobre la realidad que cada Misa tiene un valor infinito porque actualiza el único Sacrificio de Cristo benedictino R.P. Francio de Paula Crusellas en su obra Nueva historia del Santuario y Monasterio de Nuestra Señora de Montserrat. n 1657, el Reverendísimo Padre don Bernardo de Ontevieros, General de la Orden benedictina en España y el Abad don Millán de Mirando, se encontraban en el monasterio de Nuestra Señora de Montserrat para participar en algunas conferencias.

Imagen del milagro eucarístico

Durante una de ellas, se presentó al convento una mujer con su hija. La visiones, quiso corroborarlo haciendo que la niña acercase un pañuelo a las llamas que rodeaban al padre. Entonces, obediente, acercó el pañuelo a aquel fuego misterioso que sólo ella lograba ver. En ese momento, todos los monjes pudieron ver que el pañuelo ardía en vivísimas llamas. Reverendísimo Padre General de la orden benedictina de España, el Obispo de Astorga y habitantes del pueblo.

Millán que celebrase tres Misas en memoria de su difunto padre porque estaba íntimamente convencida que con ellas el alma de su padre sería liberada de las penas del purgatorio. El buen Abad, conmovido por las lágrimas de las niña, comenzó a celebrar al día siguiente la primera Misa de sufragio. Durante la consagración, la niña comenzó a decir que veía a su padre inclinado sobre la grada del altar mayor, rodeado de espantosas llamas. El padre general, dudando de estas la niña afirmó que s padre estaba de pie, junto al diácono.

Llevaba unos vestidos de colores muy vivos. En la última Misa, el padre se mostró a la niña vestido de un color blanco como la nieve. Cuando concluyó la Celebración, la niña exclamó: "!ahora mi papá está subiendo al cielo!". Agradeció a toda la comunidad de monjes de parte de su padre, como él mismo le había pedido hacer. Estuvieron presentes ante este Milagro el

O'Cebreiro, 1300

El Milagro Eucarístico de O'Cebreiro se manifestó durante una Misa, cuando la Hostia se convirtió en Carne y el vino en Sangre, que se derramó fuera del cáliz tiñendo el corporal. El Señor obró este Prodigio para sostener la poca fe del sacerdote que no creía en la presencia real de Jesús en la Eucaristía. Las Sagradas Reliquias del Milagro se conservan hasta el día de hoy en la iglesia donde sucedió el Prodigio. Cada año, son muchos los peregrinos que acuden para venerar 8.

Imagen del milagro eucarístico

Montaña donde se retiraba a orar Juan Santín Altar donde sucedió el Milagro Santuario de O'Cebreiro La Virgen del Prodigio ra un helado invierno del año 1300 cuando un sacerdote benedictino estaba por celebrar la Santa Misa en la capilla lateral de la iglesia del convento de O'Cebreiro. Se distraía pensando que en un día tan crudo, con la nieve que caía en abundancia y el viento que se hacía insoportable, ninguno osaría presentarse a la Misa.

Pero se equivocaba. Un campesino de Barxamaior, llamado Juan Santín, había subido hasta el convento para participar en la Misa. El sacerdote celebrante, que no creía en la presencia real de Cristo en el Santísimo Sacramento, despreció en momento, la estatua de madera de la Virgen hizo una inclinación con la cabeza como signo de adoración. El pueblo la llama la "Virgen del Santo Milagro". El Señor quiso abrir los ojos al incrédulo sacerdote que había dudado y recompensar la gran devoción del campesino.

Por casi doscientos años la Hostia convertida en Carne permaneció sobre una patena. La Reina Isabel, encontrándose en peregrinación hacia Santiago de Compostela, conoció el Milagro y quiso donarle un precioso relicario de cristal para depositar allí la Hostia milagrosa.

Onil, 1824

El Milagro Eucarístico de Onil ocurrió luego que una custodia con la Hostia consagrada fue robada de la iglesia parroquial. Después de algunos días, una mujer del pueblo vecino, llamado Tibi, halló la custodia junto con la Partícula robada en medio de un campo de hortalizas. Exactamente 119 años después, el 28 de noviembre de 1943, don Guillermo Hijarrubia, delegado del Arzobispo de Valencia, confirmó la autenticidad del Milagro, corroborando la conservación incorrupta de la Hostia. Aún hoy, luego de 182 años, se mantiene intacta.

Vitrales de la iglesia de San Santiago con las escenas del MilagroVitrales de la iglesia de San Santiago con las escenas del Milagro

El 5 de noviembre de 1824, la custodia con el Santísimo Sacramento y otros objetos sagrados fueron robados de la iglesia de Onil por un hombre llamado Nicolás Bernabeu, que de niño había sido monaguillo en esa misma iglesia. La noticia del robo sacrílego se difundió rápidamente por toda la región. Por esto mismo, cuando Nicolás quiso revender los objetos robados en Alicante, un negociante sospechó del robo y avisó a las autoridades.

Nicolás Bernabeu fue arrestado, pero se negó a revelar dónde había escondido la custodia con el Santísimo. Los fieles y las autoridades civiles buscaron durante días la custodia por todos lados, hasta que en un pueblo vecino llamado Tibi, donde el ladrón se había establecido, la señora Teresa Carbonel encontró, un 28 de noviembre de 1824, la custodia robada en una zona llamada «la Pedrera». Inmediatamente la mujer llevó a Onil la Reliquia, que fue acogida con grandes festejos.

El 28 de noviembre de 1943, es decir, 119 años después, don Guillermo Hijarrubia, delegado del Arzobispo de Valencia, confirmó la autenticidad del Milagro corroborando la conservación incorrupta de la Partícula de la custodia robada.

Hasta hoy es posible admirar en la iglesia parroquial de San Santiago Apóstol de Onil la Hostia milagrosa, que se conserva intacta desde hace casi dos siglos. Cada año se celebra la Fiesta de Nuestro Señor «Robat» para conmemorar el Prodigio Eucarístico y el hallazgo de la Hostia.

Ponferrada, 1533

Juan de Benavente vivía en Ponferrada con su esposa. Aparentemente era muy devoto y religioso ya que todas las tardes se dirigía a la iglesia para rezar. Un día, mientras estaba en oración, sintió una gran avidez por poseer la preciosa píside de plata que estaba dentro de un simple tabernáculo de madera. Así pues, se adueñó del tabernáculo y se dirigió hacia el río Sil con la idea de arrojar la caja de madera que no tenía ningún valor comercial y quedarse con su contenido. Sin embargo, se hizo tan pesada que no pudo arrojarla al agua.

Iglesia de Santa María donde sucedió el Milagro, Ponferrada La Virgen de la Encina JIglesia de Santa María donde sucedió el Milagro, Ponferrada La Virgen de la Encina J

Regresó a su casa y sin decir nada a la esposa, la escondió; pero ella comenzó a tener sospechas porque durante la noche llegó a ver unos rayos de luz que provenían de la caja. Entonces, Juan decidió deshacerse de una vez por todas del robo sacrílego. Así pues, se dirigió a un campo llamado el Arenal y arrojó en unas ruinas el tabernáculo, junto con las Partículas. El robo causó gran desaliento en toda la población.

Mientras tanto, Juan demostraba gran nerviosismo porque además del temor, no sabía cómo arreglárselas para revender la píside de plata sin ser descubierto. Cerca al campo del Arenal, el propietario del terreno, Diego Nuñez de Losada, había preparado el juego del tiro al blanco que servía como diversión en los días de fiesta para todos los habitantes.

Algunos testimonios oculares afirmaron haber visto que mientras las santas Partículas estuvieron arrojadas en las ruinas, de noche se habían visto esplendores de luz y en el día algunas palomas que se posaban en el mismo lugar. Muchos trataron de matar a los palomas pero nadie lo había logrado. Un granjero, llamado Nogaledo, intentó acercarse a las palomas para capturarlas. Entrando por las ruinas descubrió el tabernáculo y las santas Hostias de las cuales provenía una luz intensísima.

Muy impresionado, corrió hacia la iglesia para tocar las campanas que resonaron por todo el pueblo, y en pocos minutos se había ya organizado el retorno de las Sagradas Especies con una procesión solemne. Juan no soportó los remordimientos y confesó su culpa. Poco después, fue construida una capilla en lugar del hallazgo de las Hostias. En 1570 el párroco proyectó una ampliación e instituyó una procesión solemne que sería organizada todos los años al octavo día de la fiesta del Corpus Domini en honor al Milagro.

S. J. de las Abadesas, 1251

En 1251 se realizó un tallado en madera de la escena del descendimiento de la Cruz. En este trabajo artístico están presentes Jesús, su Madre, José de Arimatea, Nicodemo, San Juan, que era el discípulo amado y los dos ladrones. Estas bellísimas estatuas pudieron escapar a las destrucciones de la guerra civil de 1936. Por su gran expresividad son capaces de suscitar profundas emociones. En modo particular, posee una imponente belleza el rostro de Jesús.

Monasterio de San Juan de las Abadesas EMonasterio de San Juan de las Abadesas E

Cuando fue tallado, el artista cavó un orificio en la frente de 6 centímetros de diámetro para depositar allí mismo la Eucaristía. Pero desde ese año, 1251, la Partícula fue completamente olvidada con el pasar del tiempo. Sólo en 1426, durante unos trabajos de restauración, se pudo descubrir dicha cavidad, que era protegida con una placa de plata. En su interior, se hallaba la Hostia consagrada del año 1251, envuelta en un lino blanco y totalmente incorrupta. Desde ese momento, la Hostia, conocida como “el Santísimo Misterio de San Juan de las Abadesas” es adorada y visitada todos los años por gran cantidad de peregrinos.

Silla, 1907

Hasta nuestros días es posible adorar las Hostias incorruptas que están custodiadas en la iglesia de Silla, a las puertas de Valencia. Era un 25 de marzo de 1907, fiesta de la Anunciación, cuando el párroco de la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles en Silla, el Padre Fernando Gómez, estaba celebrando la Misa. Cuando abrió el tabernáculo para extraer la píside de plata con las Hostias vio que habían desaparecido.

Imagen del milagro eucarístico

Las Sagradas Partículas fueron halladas dos días después, bajo una piedra de un pequeño huerto en las afueras de la ciudad. El Relicario fue sellado con cera y se redactó un documento detallado sobre el Prodigio. Lamentablemente, dos años después, el palacio arzobispal fue quemado por los anarco-comunistas, perdiéndose el rastro de dichos documentos. En 1982, el entonces Arzobispo de Valencia, Monseñor Miguel Roca, inició un nuevo proceso canónico para decretar oficialmente el culto a las Sagradas Hostias del Milagro.

Se organizó entonces una procesión solemne para devolverlas a la iglesia. En 1934, ante la constatación de que las Hostias permanecían "en el mismo estado en el que fueron halladas bajo la piedra, manteniendo inalteradas sus condiciones originales", el Arzobispo de Valencia inició un proceso que concluyó con la declaración del Prodigio, gracias a la conservación milagrosa de las Hostias.

Valencia

El Santo Grial de Valencia es el cáliz que Jesús usó en la última cena con los Apóstoles para consagrar y ofrecer el Vino Eucarístico, es decir, su misma Sangre. Pero también se identifica con la copa que usó José de Arimatea para recoger la Sangre de Cristo crucificado. Existen muchas variantes del término: San Grëal, Holy Grail, Sangreal en Inglaterra, Sanct Graal y Saint Graal en el francés antiguo y moderno, Gral y Graal en alemán.

el cáliz que JesúsEl Santo Cáliz de Valencia

La “grolla” de la zona del Val de Aosta (norte de Italia) tiene un parentesco léxico con la palabra grial y se asemeja al latín gradalis o gratalis que significa vaso. Muchas fuentes nos informan que siglos después de la muerte de Cristo se exponía el Santo Grial ante los peregrinos cristianos que llegaban a Jerusalén. Según el escrito de Arculfo, Obispo francés que estuvo en Tierra Santa en el año 720, el Cáliz del Señor donde Él mismo consagró su propia Sangre, se conservaba en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén.

El Venerable Beda añade que la copa estaba protegida por una red y se podía tocar y besar a través de una apertura. Se desconoce la fecha de cuándo el cáliz dejó Jerusalén. Pero es muy probable que se trate del VII siglo. Actualmente, en la capilla gótica del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia, se conserva y expone para la veneración de los fieles un cáliz milagroso que la tradición identifica con el Santo Grial.

La base está conformada por diversas porciones: el pie está constituido por un cáliz hecho de cornalina, colocado a la inversa, el tallo está enriquecido por piedras preciosas y la parte superior es una copa, realizada también en cornalina. Cada parte proviene de diversas épocas. La copa es la más antigua y las más difícil de datar. Constituye la pieza más interesante. En la base hay una inscripción en árabe que ha sido interpretada de muy diversas maneras, pero quizás en futuro podría revelar con más exactitud la datación. Según el profesor Salvador Antuñano,

cuando se conoce el misterio del Cáliz del Santo Grial uno se da cuenta que en él no hay nada de enigmático o esotérico. La historia de este preciado Cáliz nos narra el episodio más dramático de la historia, el más sublime que nunca ante la humanidad haya vivido: la historia del Verbo que se ha hecho Hombre y Eucaristía.

Zaragoza, 1427

Este Milagro Eucarístico se verificó en la ciudad de Zaragoza en 1427, cuando era Obispo don Alonso Arhuello. Don Dorner, archidiácono de la ciudad dejó una descripción de los hechos.

Catedral de ZaragozaCatedral de Zaragoza

Una mujer casada consultó en este ciudad a un impío mago moro con el fin de conseguir un remedio para que su marido, que tenía un carácter violento, no la tratase con tanta dureza. El mago le dijo que para lograr un cambio en el temperamento de su marido, era necesario procurarse una Hostia consagrada. La mujer, que era muy supersticiosa, se dirigió a la iglesia de San Miguel para confesarse y comulgar. Con astucia diabólica recibió la Hostia en la boca, la escondió en un pequeño cofrecito y se dirigió a la casa del mago. Abrieron el cofre y con gran susto vieron que en lugar de la Hostia había un pequeño niño rodeado de luz. Entonces, el mago ordenó a la mujer que se llevara consigo el cofre con ese niño para quemarlo y luego traerle las cenizas. Sin ningún escrúpulo, la mujer siguió las órdenes del mago.

Pero para su inmensa sorpresa, vio que aunque el cofrecito había sido completamente quemado, el niño había quedado ileso. Aterrorizada y fuera de sí, corrió donde el mago para contarle lo sucedido. Entonces, el mago comenzó a temblar, temiendo una venganza del cielo. Decidieron, pues, ir a la Catedral para confesarlo todo al Obispo don Alonso, y el mismo mago pediría el Santo Bautismo. El Obispo consultó algunos prelados y teólogos de la diócesis para aclarar lo ocurrido. Finalmente, decidió que el Niño Milagroso sería llevado en medio de una procesión solemne desde la casa de la mujer a la Catedral. Toda la ciudad se volcó por las calles para unirse a la procesión; era grande la conmoción y la emoción de ver a este maravilloso niño.

Llegando ya a la Catedral, el Niño Milagroso fue depositado en el altar de la capilla de San Valerio para que así el pueblo de Zaragoza lo pudiese admirar y venerar. Al día siguiente, mientras el Obispo celebraba la Santa Misa en ese mismo altar, se verificó otro Prodigio. Pronunciadas las palabras de la consagración, el Niño volvió a la forma de Hostia, la cual fue consumada inmediatamente por el prelado. Gracias a este Milagro Eucarístico, el pueblo de Zaragoza experimentó un despertar hacia la devoción del Santísimo Sacramento.

Este documento se conserva hasta hoy en los archivos de la municipalidad.

Fuente

Texto y fotografías: exposición internacional «Los Milagros Eucarísticos en el mundo», de san Carlo Acutis. Ficha original en miracolieucaristici.org.

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