Tu interior también puede ser lugar de encuentro con Él.
Dios no habla solo a través de ideas claras o momentos explícitamente religiosos. También puede ayudarte a descubrir algo mirando con sinceridad lo que pasa dentro de ti.
Llevar una emoción a la oración no significa convertirla automáticamente en voluntad de Dios. Significa ponerla delante de Él para recibir luz, orden y verdad.
La oración ayuda a distinguir. Una emoción puede darte información sobre lo que vives, pero necesita ser mirada con verdad, prudencia y, cuando haga falta, consejo.
Idea clave
Dios puede actuar en tu interior.
Tu reto para esta idea
Lleva hoy una emoción concreta a la oración. Dísela a Dios con sencillez.