Para quedarse contigo, Cristo eligió pan, no un objeto de lujo.
A Frossard le impresionó descubrir que Dios hubiera elegido el pan para comunicarse: un alimento cotidiano, al alcance del pobre y conocido en cualquier mesa.
La Eucaristía no necesita lujo para contener una grandeza inmensa.
Ese detalle dice mucho del estilo de Dios. Se acerca sin aplastarte, se esconde en lo pequeño y no reserva su presencia a quienes tienen más dinero, cultura o prestigio.
Ante Él, nadie llega con ventaja. También corrige nuestra forma de buscarlo. Podemos esperar algo espectacular mientras Él se ofrece en una Misa corriente, una iglesia sencilla y un pedazo de pan consagrado.
Idea clave
La sencillez de la Eucaristía muestra que Dios quiere ponerse al alcance de todos.
Tu reto para esta idea
Mira hoy un trozo de pan y agradece que Dios haya elegido algo tan común para acercarse.