Arrepentirse de una injusticia no basta: hay que repararla.
Pedir perdón por un daño está bien, pero la justicia pide algo más: reparar en lo posible. Si te quedaste con algo ajeno, si engañaste, si perjudicaste a alguien en su dinero o su trabajo, el paso honrado es devolver o compensar, no solo sentirlo.
No siempre es cómodo ni fácil, y a veces cuesta dinero o imagen. Por eso mismo es señal de honradez de verdad: no basta con estar limpio por dentro si el otro sigue perjudicado por fuera.
Vale también para lo pequeño y cotidiano: el vuelto de más, el material «prestado» que no vuelve, el trabajo cobrado y no hecho. Reparar cierra bien lo que el arrepentimiento solo deja a medias.
Idea clave
La justicia pide reparar el daño hecho, no solo arrepentirse de él.
Tu reto para esta idea
¿Hay algo (dinero, un objeto, una compensación) que debas devolver o reparar? Da hoy el primer paso para hacerlo.